Asturias Liberal > Asturias > Las críticas de Barbón contra Cascos se vuelven en su contra y ocultan su complicidad con el PP asturiano

En un intento completamente carente de ética y de sentido de la verdad, Adrián Barbón ha decidido volver a 2011 para sostener que la derecha no representa una alternativa en Asturias.

En sus declaraciones a La Voz de Asturias, presenta el Gobierno de Francisco Álvarez-Cascos como una etapa de quiebra, inestabilidad y ambición personal. El problema es que esa versión borra hechos esenciales y evita hablar de la gestión del propio Barbón.

En resumen: Adrián Barbón miente sobre Cascos, oculta su propio fracaso y el hecho de que el PP, esa derecha que él combate hoy, hizo pinza con el PSOE para derribar al único Presidente de Asturias que enfocó el futuro de la región con seriedad.

Álvarez-Cascos forma parte destacada de Asturias Liberal por sus aportaciones y análisis publicados en AL, pero también por su trayectoria y visión al servicio de Asturias y su intervención en algunas de las principales infraestructuras asturianas y españolas, entre ellas una Variante de Pajares cuyas obras comenzaron en 2004, durante su etapa al frente de Fomento.

La “quiebra” que no declaró ningún órgano fiscalizador

Las cuentas de 2011 fueron malas y mostraron una situación financiera muy difícil, por supuesto, como las de cualquier autonomía y las del propio Gobierno nacional en un contexto de crisis financiera mundial. Es así que la Sindicatura de Cuentas registró un remanente de tesorería negativo de 154,9 millones y un déficit provisional del 3,53%.

Falsedad 1: Pero, y esto contradice de plano a Barbón, su informe de fiscalización de la Cuenta General de 2011 no declaró la quiebra de Asturias ni atribuyó toda la situación a Cascos.

Falsedad 2: El ejercicio de 2011, el que Barbón atribuye a Cascos en su totalidad, estuvo gobernado durante seis meses y medio por Vicente Álvarez Areces, de la FSA-PSOE, y durante los últimos cinco meses y medio por Francisco Álvarez-Cascos, de Foro Asturias.

Falsedad 3: lo que omite Barbón. Además, el plan económico-financiero que Asturias arrastraba había sido presentado en diciembre de 2010, todavía bajo el Gobierno socialista de Areces, después de incumplirse los objetivos de estabilidad de 2009 y 2010. Todo bajo gobiernos del PSOE.

Por tanto, Barbón no puede convertir una situación de quiebra heredada de su propio PSOE por un Gobierno, el de Foro Asturias, que tomó posesión el 16 de julio de 2011.

El PP no sostuvo a Cascos: votó con el PSOE contra sus presupuestos

Barbón utiliza esas falsedades sobre el Gobierno de Cascos para desacreditar al PP y, por extensión, a toda la derecha. Vana ilusión, porque Cascos no gobernó con el apoyo del PP sino con la oposición de los de Rajoy en comandita con el PSOE. Foro tenía 16 de los 45 diputados de la Junta General y carecía de mayoría.

Cuando el Gobierno de Álvarez-Cascos presentó los presupuestos de 2012, PSOE y PP votaron conjuntamente para devolverlos, mientras Izquierda Unida se abstuvo.

La enmienda de totalidad decisiva fue precisamente la del PP. Hubo, por tanto, una pinza parlamentaria de hecho entre PP y PSOE que dejó al Ejecutivo sin presupuesto y obligó a continuar con las cuentas prorrogadas del anterior Gobierno PSOE-IU.

Y como en más de una ocasión hemos dejado claro, Cascos amenazaba los privilegios de la casta política que domina tanto a uno como al otro partido. Barbón, por tanto, no hace otra cosa esta vez que seguir en la defensa de esos privilegios.

En otras votaciones, la oposición de entonces, casta regional de facto, volvió a actuar unida. En diciembre de 2011, PSOE, PP e IU sumaron sus votos para deshacer una medida económica del Ejecutivo. Barbón NO puede ocultar el bloqueo del PP y presentarse después como diferente de él.

Ambos protegían los mismos turbios intereses que bloqueaban y aún hoy bloquean a Asturias.

Hubo una amenaza de intervención, no una intervención

También conviene precisar qué ocurrió con Hacienda. En mayo de 2012, el Gobierno de Mariano Rajoy, a través del ministro Cristóbal Montoro, el del escándalo de corrupción de Equipo Económico, amenazó con intervenir las cuentas asturianas.

Pero Asturias no llegó a ser intervenida. La pinza regional contaba con la complicidad del Gobierno de Rajoy y de su corrupto Ministro de Hacienda.

Cascos se encontraba entonces en funciones, sin presupuesto aprobado y después de haber convocado elecciones anticipadas. Javier Fernández, de la FSA-PSOE, tomó posesión el 25 de mayo y el nuevo plan de ajuste fue aprobado en julio.

Hablar hoy de una Asturias “al borde de la intervención” exige explicar todo el contexto político y presupuestario, incluida la actuación del PP y del PSOE.

Las preguntas que Barbón no responde y que se desvelan con sus declaraciones

El verdadero problema de Asturias está en lo que sucede bajo la presidencia de Adrián Barbón.

Mientras el presidente regional habla de Cascos, el Ministerio de Transportes rechaza adaptar la red ferroviaria asturiana al ancho estándar europeo y el Noroeste continúa rezagado en el Corredor Atlántico. AL ha documentado cómo los gobiernos e instituciones regionales renunciaron repetidamente a exigir estas inversiones.

También sigue sin resolverse el cuello de botella de la red eléctrica. La industria consume alrededor del 67% de la electricidad regional, pero empresas como Asturiana de Zinc han visto rechazadas ampliaciones de potencia de apenas tres megavatios.

Como ha explicado AL, Asturias acumula cerca de veinte años de retraso en la ampliación de su red. Sin energía disponible, las inversiones industriales no llegan o buscan otro territorio.

Los datos económicos tampoco permiten la autosatisfacción. Según la estimación de la AIReF para el primer trimestre de 2026, Asturias creció un 1,9%, frente al 2,7% del conjunto de España, el porcentaje más bajo de todas las comunidades.

La industria asturiana cayó un 4,2% en 2023, otro 1,4% en 2024 y, tras una recuperación parcial en 2025, volvió a retroceder un 7,4% entre enero y abril de 2026.

Además, 4.673 trabajadores se vieron afectados por expedientes de regulación de empleo durante 2025. Son datos recogidos por AL en su análisis sobre la debilidad industrial y empresarial de Asturias. Ese es el balance que debe explicar Barbón.

La creación de empresas creció en Asturias alrededor de un 1,9% durante 2025, frente a tasas nacionales próximas al 8%, mientras se disolvieron 508 sociedades.

El balance, desarrollado en La realidad del crecimiento empresarial desmiente a Adrián Barbón, muestra que Asturias crea empresas a mucha menor velocidad que el conjunto nacional.

La decadencia alcanza igualmente al medio rural. Entre 2018 y 2024 descendieron la producción industrial, la leche comercializada, la carne producida y la pesca desembarcada.

AL analizó esos indicadores en Menos empresas y menos base productiva. Detrás de las campañas institucionales existe una pérdida continuada de actividad productiva.

Cerredo, Indra y Santa Bárbara

En Cerredo no estamos ante una controversia partidista, sino ante una tragedia que costó la vida a cinco trabajadores. Los informes conocidos revelaron fallos graves en la inspección, la comunicación y la actuación administrativa.

AL ha documentado tanto la responsabilidad política del presidente como las contradicciones de Barbón al respaldar primero a sus responsables y señalarlos después. Aquí tampoco sirve cambiar de conversación.

Con Indra, el Gobierno asturiano presentó en enero un proyecto industrial para El Tallerón que debía entrar en funcionamiento durante 2026. La propia empresa habló de plena operatividad a lo largo de ese año.

Meses después, el comienzo de la producción de blindados se desplazó a finales de 2027. Como advirtió AL, comprar una nave no equivale a tener una fábrica. Los anuncios deben medirse por sus resultados, no por las fotografías oficiales.

Algo parecido ocurrió con Santa Bárbara Sistemas y la fábrica de Trubia. Durante meses se alentó el enfrentamiento con Indra, mientras se restaba valor a una empresa con instalaciones, experiencia, plantilla y producción real en Asturias.

Finalmente, ambas compañías han terminado negociando fórmulas de colaboración, justo la solución que Asturias Liberal defendió desde el principio. Barbón debe explicar el tiempo perdido y su escasa defensa de la industria asturiana.

La vara de medir de Barbón

Barbón acusa a Cascos de ambición, dice que personal, pero habría de decir ambición política de servicio público, algo muy necesario en un dirigente. Si aplicamos esa misma vara de la ambición a su presidencia, debemos preguntarnos qué ha hecho ante el retraso ferroviario, la falta de potencia eléctrica, el debilitamiento industrial, la pérdida de empresas, la crisis agraria, Cerredo y los anuncios incumplidos. Respuesta: NADA.

En todos esos temas Cascos señaló el problema ante los asturianos y enfocó las soluciones. Ese fue su pecado de ambición. Bendita ambición.

Precisamente porque le falta a este Presidente ambición de servicio, le sobra sumisión por ambición personal y cuenta con la pasividad de un PP asturiano que se avergüenza de la brillante etapa Aznar-Cascos y prefiere el rajoyismo.

Después de siete años al frente del Principado, ya no basta con culpar a gobiernos anteriores ni con convertir un mandato de apenas diez meses, saboteado por el Entramado de intereses Asturiano, en explicación universal.

La insistencia en convertir en vergüenza ajena lo que fue y es vergüenza propia responde a una oscura necesidad muy de hoy: desviar la atención de los problemas que Barbón no ha resuelto.

Fuentes y documentación
Asturias Liberal
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