Asturias Liberal > Asturias > Asturias: los datos que contradicen el relato del Principado. Debilidad industrial y empresarial frente al resto de España

Informe integrado sobre la evolución del Índice de Producción Industrial y las empresas asturianas en ajuste, reestructuración o insolvencia.

Periodo principal analizado: 1 de enero de 2023–18 de junio de 2026.
Censo empresarial: 1 de enero de 2025–18 de junio de 2026.

Resumen

La economía asturiana presenta una combinación preocupante de debilidad productiva, reducción de empleo, crisis financieras empresariales y pérdida de densidad económica.

La serie homogénea del Instituto Nacional de Estadística muestra una secuencia claramente definida: la producción industrial asturiana cayó un 4,2% en 2023, volvió a descender un 1,4% en 2024, creció un 2,2% en 2025 y retrocedió un 7,4% interanual durante los cuatro primeros meses de 2026. Durante esos mismos meses, en el conjunto de España, la producción industrial aumentó un 0,5%.

Tomando 2022 como nivel 100, la industria asturiana terminó 2025 aproximadamente en 96,5. Esa leve mejoría registrada durante ese ejercicio en absoluto restituyó el volumen productivo anterior a las caídas de 2023 y 2024.

El deterioro observado durante los primeros cuatro meses de 2026 indica, además, que la tímida recuperación de 2025 no fue el inicio de un ciclo expansivo sino el augurio de un mal año.

Paralelamente, el censo empresarial elaborado para este informe muestra aproximadamente 4.673 trabajadores afectados en 2025 por suspensiones, reducciones de jornada o extinciones colectivas.

También aparecen grandes compañías históricas sometidas a reestructuración, empresas medianas con ERE, ERTE o preconcurso, y al menos 62 sociedades asturianas con nuevos concursos o procedimientos especiales durante 2025 y los cinco primeros meses de 2026.

Una proporción relevante de estos procedimientos corresponde a concursos sin masa o con insuficiencia patrimonial, lo que significa que muchas sociedades llegan al juzgado cuando apenas quedan activos que reorganizar.

Al mismo tiempo, se consolida una creciente división entre empresas en crisis pero aún con esperanza de captar capital y multitud de empresas de tamaño mediano y pequeño con mucho empleo pendiente de ellas que terminan el proceso sin patrimonio, financiación ni margen temporal para reconstruirse.

El Índice de Producción Industrial mide el volumen producido. No mide por sí solo la salud financiera de quienes producen, la estabilidad del empleo, el pago a proveedores ni la supervivencia de las pequeñas empresas. Es, sin embargo, el factor fundamental para conocer la salud real de nuestras empresas industriales. Y es fácil deducir que ésta no sólo no es buena, sino que es peor que la de la media de España.

El cruce de las estadísticas productivas del INE con los expedientes laborales, concursales y financieros revela, por tanto, una realidad bastante mucho más frágil que la ofrecida por cualquiera de estos indicadores por separado. Es por eso que en Asturias Liberal pretendemos ofrecer a los lectores la más lúcida de las visiones y no pedazos aislados de la crisis.

1. Objeto y metodología

El presente informe cruza cuatro planos económicos diferentes: producción, empleo, solvencia empresarial y acceso al capital.

PlanoIndicador principalPregunta que responde
ProducciónÍndice de Producción Industrial del INE¿Cuánto está produciendo la industria?
EmpleoERE, ERTE y reducciones de jornada¿Qué parte del trabajo instalado está siendo utilizada?
SolvenciaPreconcursos, reestructuraciones y concursos¿Pueden las empresas atender sus obligaciones?
CapitalAmpliaciones, Bolsa y aportaciones de socios¿Qué empresas conservan acceso a financiación?

El Índice de Producción Industrial (IPI) del INE mide la evolución de la actividad productiva industrial, excluyendo la construcción. No mide directamente el comercio, las telecomunicaciones, la consultoría informática ni buena parte de las actividades de ingeniería, montaje o servicios empresariales.

Por ello, no todos los casos empresariales recogidos en el censo explican directamente la evolución del índice industrial.

Un ajuste en ArcelorMittal, Asturiana de Zinc, Tadarsa o Corteva guarda una correspondencia industrial clara. Un expediente en Telefónica, Capgemini o Grupo El Arco informa sobre el tejido económico y laboral, pero no se integra directamente en la producción industrial medida por el IPI.

La relación correcta no consiste en sumar indicadores heterogéneos como si fueran equivalentes, sino en reconstruir la cadena económica que conecta unos fenómenos con otros:

Pedidos → producción → facturación → caja → empleo → solvencia → inversión futura.

2. La trayectoria industrial de Asturias según el INE
PeriodoVariación media del IPI asturiano
2023−4,2%
2024−1,4%
2025+2,2%
Enero-abril de 2026−7,4%

La trayectoria asturiana contiene tres fases claramente diferenciadas: contracción durante 2023 y 2024, tímida recuperación en 2025 y nueva recaída al comenzar 2026.

Primera fase: contracción durante 2023 y 2024

La caída registrada en 2023 no fue compensada durante 2024. Al contrario, la producción industrial volvió a retroceder.

Encadenando ambas variaciones, el volumen industrial medio de 2024 quedó aproximadamente un 5,5% por debajo de 2022.

No se trató, por tanto, de un tropiezo mensual o de una oscilación aislada, sino de dos ejercicios consecutivos de pérdida industrial.

Segunda fase: recuperación parcial en 2025

El crecimiento del 2,2% en 2025 respecto de 2024 fue real y superior al crecimiento nacional de aquel ejercicio. Sin embargo, partía de una base productiva previamente deprimida y no es indicador de recuperación real sobre niveles históricos de la industria asturiana.

AñoÍndice reconstruido, con 2022 = 100
2022100,0
202395,8
202494,5
202596,5

Porque el dato objetivo a considerar es éste: al terminar 2025, Asturias seguía alrededor de un 3,5% por debajo del nivel de 2022.

La recuperación de 2025 compensó solamente un 38% de la pérdida acumulada durante 2023 y 2024. Un dato positivo si durante este año 2026 se estuviera consolidando. La realidad triste es que no ocurre así, como vimos:

La formulación rigurosa no es que la industria hubiera superado la crisis, sino que había recuperado parcialmente producción sin retornar al nivel anterior.

Tercera fase: recaída al comenzar 2026
Mes de 2026Variación frente al mismo mes de 2025
Enero−7,2%
Febrero−10,7%
Marzo−7,1%
Abril−2,9%
Acumulado enero-abril−7,4%

Abril moderó la intensidad del descenso, pero la producción continuó en terreno negativo.

El acumulado de cuatro meses confirma que no estamos ante una anomalía concentrada en una única observación.

No sería correcto proyectar automáticamente el −7,4% sobre el conjunto del año que aún no llegó a su ecuador, pero sí es correcto afirmar que 2026 comenzó con un volumen industrial alarmantemente inferior al del mismo periodo de 2025.

3. Asturias frente a España
PeriodoAsturiasEspañaDiferencia asturiana
2023−4,2%−0,8%−3,4 puntos
2024−1,4%+0,7%−2,1 puntos
2025+2,2%+1,3%+0,9 puntos
Enero-abril de 2026−7,4%+0,5%−7,9 puntos
Abril de 2026−2,9%+4,2%−7,1 puntos

La comparación introduce una conclusión especialmente relevante: la debilidad industrial asturiana no puede achacarse a una encogimiento general de la industria española.

Asturias tuvo un resultado relativamente favorable en 2025, pero esa ventaja desapareció durante el primer cuatrimestre de 2026. Mientras el conjunto nacional mantuvo un ligero crecimiento acumulado, Asturias registró una caída intensa.

La secuencia completa muestra un comportamiento peor que el nacional en 2023 y 2024, una recuperación comparativamente favorable en 2025 y una nueva divergencia negativa en 2026.

Esto sugiere que el crecimiento de 2025 no constituyó ninguna transformación estructural, sino una recuperación vulnerable a paradas productivas, pérdida de pedidos, problemas sectoriales o elevada concentración en unas pocas instalaciones. Problemas acumulados que el relato oficial del Principado intenta ocultar mediante anuncios «culturales» y otras distracciones.

4. La presión sobre el empleo

El desglose utilizado en el censo empresarial contabiliza durante 2025 3.960 trabajadores afectados por suspensiones, 506 por expedientes extintivos y 207 por reducciones de jornada. La suma aritmética comprobable es de 4.673 trabajadores afectados.

ModalidadTrabajadoresPorcentaje
Suspensiones3.96084,7%
Extinciones50610,8%
Reducciones de jornada2074,4%

El dato no representa 4.673 despidos porque la tan denostada reacción empresarial dominante consistió en mantener formalmente las relaciones laborales reduciendo sólo y temporalmente la utilización del trabajo.

El predominio de las suspensiones admite dos lecturas diferentes.

La primera es relativamente favorable: las empresas esperan recuperar pedidos, actividad y carga de trabajo. Pero dada la tendencia de la economía asturiana de los últimos cinco años la probabilidad inquietante de que muchos de esos ERTEs acaben siendo la antesala del ajuste permanente porque la actividad productiva no regresa es alta.ra futura, la duración del expediente, la situación financiera y la capacidad de reinversión de cada empresa.

5. Mapa de empresas en crisis o ajuste
5.1. Riesgo de supervivencia, liquidación o reestructuración profunda

Duro Felguera. La compañía atravesó un preconcurso, negociaciones con acreedores, venta de activos, reducción de capital, recapitalización y un ERE acordado para 180 trabajadores.

El 15 de junio de 2026, el tribunal mercantil homologó judicialmente el plan de reestructuración de la compañía y extendió sus efectos a los acreedores afectados, incluidos los disidentes.

Este hecho reduce el riesgo jurídico inmediato de desembocar en concurso por falta de homologación. No elimina, sin embargo, el riesgo empresarial y operativo.

La compañía debe ejecutar las aportaciones de capital previstas, cumplir las quitas y los aplazamientos, recuperar contratación rentable, controlar los costes y convertir la cartera de proyectos en caja.

También deberá evitar que nuevos litigios, retrasos o contratos problemáticos reproduzcan el desequilibrio financiero.

La clasificación actualizada pasa de riesgo rojo inmediato a riesgo rojo-anaranjado de ejecución. El plan ha sido homologado; falta demostrar que la empresa reconstruida puede funcionar de manera sostenida.

Grupo El Arco. El cierre de las tiendas restantes, los problemas de abastecimiento, los retrasos salariales y los despidos fueron seguidos por procedimientos concursales en diferentes sociedades del grupo.

Arcofresco fue declarada en concurso con un pasivo de 2,63 millones y terminó extinguida por insuficiencia de masa activa. Los Congelados Pingu fue declarada en concurso sin masa, con un pasivo de 3,69 millones.

El caso muestra una desintegración empresarial por capas: venta de establecimientos, reducción del perímetro, problemas de suministro, cierre operativo, despidos y afloramiento final de los concursos societarios.

Su actividad principal era comercial, por lo que no afecta directamente al IPI. Sí evidencia, no obstante, pérdida de empresa autóctona, empleo y centros regionales de decisión.

CIMISA. La compañía inició un proceso preconcursal y planteó inicialmente un ERE para la totalidad de sus 88 trabajadores.

La coincidencia de preconcurso y expediente laboral general indica una crisis financiera y operativa, no una simple reorganización preventiva.

Por su actividad en montajes, estructuras y construcción industrial, su situación afecta además a proveedores y subcontratistas ligados a proyectos industriales.

Asturiana de Laminados–elZinc. La empresa obtuvo la homologación de un plan destinado a reestructurar una deuda superior a cien millones de euros, mediante quitas y modificación de vencimientos.

La reestructuración permitió mejorar contablemente el fondo de maniobra y reducir gastos financieros. Sin embargo, desplaza la prueba decisiva hacia el futuro.

La continuidad dependerá de la producción, los precios del zinc, los costes energéticos, el circulante y el cumplimiento efectivo del plan.

La clasificación adecuada es de riesgo anaranjado alto de ejecución, pero no de liquidación inmediata.

Aluminios de Teverga y Tresplas. Ambas sociedades entraron en concurso durante 2025 y, en Aluminios de Teverga, se abrió posteriormente la fase de liquidación.

Aunque su dimensión sea menor, representan el desgaste de la industria transformadora de pequeña y mediana escala: empresas con escaso margen financiero, expuestas a costes elevados, caídas de pedidos e impagos relevantes.

5.2. Ajustes industriales importantes sin insolvencia formal acreditada

Tadarsa Eólica. El ERTE acordado para 177 trabajadores puede extenderse hasta finales de 2026.

Su duración convierte el expediente en un indicador de debilidad sostenida de la carga de trabajo. Puede actuar como puente si llegan nuevos contratos, pero también puede transformarse en pérdida permanente de empleo si el mercado no responde.

Windar Wind Services y filiales vinculadas. Los expedientes temporales, los traslados y las posibles extinciones muestran que la expansión general de la energía eólica no garantiza automáticamente actividad para cada centro productivo.

La paradoja resulta significativa: puede aumentar la inversión mundial en renovables y, al mismo tiempo, reducirse la carga de trabajo local por competencia internacional, decisiones del grupo, localización de proyectos o caída de los márgenes industriales.

TYC Narcea. La paralización de la mina de Vega de Rengos condujo primero a medidas temporales y, posteriormente, a la negociación de un expediente extintivo.

El riesgo depende de permisos, condiciones de explotación y recuperación efectiva de la actividad. No estamos ante una simple oscilación coyuntural de la demanda.

ArcelorMittal. Los ERTE y los ajustes aplicados en instalaciones asturianas deben interpretarse como riesgo industrial y laboral, aunque no como insolvencia concursal.

La siderurgia europea afronta costes energéticos, importaciones, demanda débil y fuertes inversiones relacionadas con la obligada e ineficiente descarbonización. Una gran compañía puede conservar viabilidad global mientras reduce empleo, suspende instalaciones o concentra producción. Y Asturias, por debilidad política y por ineficiencia energética, está en lo alto de la lista de posibles suspensiones.

Fertiberia. El ajuste local fue limitado, pero se produjo dentro de un proceso nacional asociado a pérdidas y elevados costes energéticos y productivos.

Su importancia reside menos en el número inmediato de salidas que en la vulnerabilidad de las industrias intensivas en energía. Como hemos informado en repetidas ocasiones, la falta de inversiones en mejoras de la distribución de electricidad, que Asturias arrastra desde 2006, contribuye a bloquear la viabilidad, expansión e instalación de nuevas industrias. Al margen, por supuesto de los elevados precios de la energía en España.

ENCE–CEASA. El ajuste de empleo en Navia muestra que una fábrica puede seguir siendo productiva y, simultáneamente, reducir permanentemente su intensidad laboral.

Producción y empleo están relacionados, pero no son variables equivalentes.

Asturiana de Zinc. El plan conocido contempla una reducción gradual de puestos hasta 2030. No existe insolvencia formal, pero sí una adaptación estructural que disminuye empleo industrial estable.

Corteva, Tamón. El cese previsto de una línea de producción afecta a 73 trabajadores y plantea un riesgo elevado para el empleo químico del centro.

Debe distinguirse entre el cierre de una línea específica y la retirada completa de la empresa. Sin embargo, la pérdida de una producción especializada afecta a la cualificación, los proveedores y el conocimiento acumulado.

6. Los concursos de pequeñas empresas

El censo elaborado identifica al menos 48 nuevas declaraciones o procedimientos durante 2025 y otros 14 entre enero y mayo de 2026. El total mínimo asciende, por tanto, a 62 sociedades asturianas.

En una parte elevada de los casos aparece concurso sin masa, insuficiencia de masa activa o conclusión temprana por inexistencia de bienes. La empresa llega al procedimiento cuando apenas conserva patrimonio realizable.

La suma de los pasivos cuantificados en los expedientes que permiten realizar el cálculo supera los 16,9 millones de euros.

El concurso sin masa representa la fase final de una secuencia de deterioro: pérdida de liquidez, acumulación de deudas, agotamiento del crédito, desaparición de activos y apertura tardía del procedimiento.

Cada empresa individual puede parecer irrelevante para el IPI. El efecto agregado, sin embargo, no es económicamente irrelevante: es, en el peor de los casos, la constatación de una profunda crisis en empresas pequeñas y medianas que suman niveles de empleo elevados y constituyen un tejido imprescindible para la economía regional.

Desaparecen clientes para los proveedores, empleos, alquileres, facturas profesionales, ingresos tributarios y anticipos de clientes. También se destruye una parte de la red de relaciones económicas del territorio.

La conclusión comprobable más prudente, no obstante, sería que existe una sucesión significativa de desapariciones empresariales tardías y patrimonialmente agotadas.

La desaparición de una pyme rara vez ocupa una portada. Pero decenas de cierres simultáneos forman un fenómeno económico, aunque cada expediente llegue al juzgado en silencio.

7. El acceso al capital como línea divisoria

El tejido empresarial asturiano se está separando en tres grandes grupos financieros: empresas que captan capital para crecer, empresas que lo necesitan para sobrevivir y empresas que ya no pueden acceder a él.

Capital para crecer: TSK e Izertis

TSK captó aproximadamente 150 millones de euros mediante una oferta de acciones nuevas y comenzó a cotizar en mayo de 2026 con una valoración inicial próxima a 582 millones.

La operación reforzó directamente los fondos propios de la compañía. No existen datos que permitan clasificarla como una empresa formalmente insolvente.

TSK presenta beneficios, EBITDA positivo y cartera contratada. Su riesgo reside en el apalancamiento, las garantías, las necesidades de circulante, la ejecución de grandes proyectos y el cumplimiento de un crecimiento particularmente exigente.

La empresa funciona como caso de control: demuestra que captar capital no equivale necesariamente a una operación de salvamento.

Izertis presenta una lógica semejante, orientada a adquisiciones y expansión. Su principal riesgo consiste en que la deuda crezca más deprisa que la generación de caja o que las empresas adquiridas no se integren correctamente.

Capital para sobrevivir: Duro Felguera y Asturiana de Laminados

En estas compañías, el capital y la reestructuración cumplen primero una función defensiva: absorber pérdidas, reducir deuda, aplazar vencimientos, restaurar fondos propios y evitar el concurso o la liquidación.

El crecimiento solo puede comenzar después de reparar el balance y recuperar credibilidad financiera.

Empresas sin acceso a nuevo capital

Las sociedades concursadas sin masa representan el extremo opuesto de la estructura.

Carecen de tamaño, accionistas capaces de recapitalizarlas, activos vendibles o acceso al mercado financiero. La diferencia fundamental no está únicamente entre empresas rentables y no rentables, sino entre quienes todavía pueden comprar tiempo y quienes llegan al procedimiento cuando el tiempo ya se ha agotado.

8. Interpretación integrada
8.1. El IPI se deteriora, pero incluso puede resistir en parte mientras el tejido empresarial se deteriora aún más

La producción industrial asturiana está muy concentrada en unas pocas grandes instalaciones.

Una planta siderúrgica, energética, química o alimentaria puede alterar el índice regional más que decenas de pequeñas y medianas empresas. Por eso resulta posible que una gran instalación incremente su producción mientras varias auxiliares reducen plantilla o desaparecen.

El índice cuenta volumen, pero no cuenta todas las conexiones empresariales que permiten sostenerlo.

8.2. Producción no significa rentabilidad actual, pero anticipa

Una empresa puede producir más y, sin embargo, perder dinero en contratos, soportar intereses elevados, consumir anticipos, tener certificaciones pendientes o necesitar cantidades crecientes de circulante. Lo crucial y grave aquí es que si, por el contrario, se produce menos, que es lo que está ocurriendo, las pérdidas económicas en el futuro se consolidan y entramos en una fase profunda de crisis. Una fase de difícil recuperación.

La crisis de Duro Felguera ilustra esta diferencia. La cuestión decisiva no consiste solamente en disponer de cartera, sino en transformar los proyectos en caja después de costes, retrasos, garantías y litigios.

8.3. Las crisis aparecen con retraso

El IPI recoge actividad mensual, pero los balances empresariales acumulan memoria.

Una caída de producción puede manifestarse primero en menores márgenes, pérdida de caja, aumento de deuda, retrasos con proveedores, ERTE, venta de activos, preconcurso y, finalmente, concurso.

La debilidad industrial de 2023 y 2024 es compatible con la aparición posterior de reestructuraciones y expedientes durante 2025 y 2026. Por tanto, una acusada debilidad industrial como la presente en el primer cuatrimestre de este año 2026, anticiparía un aumento de esas reestructuraciones para 2027.

9. Diagnóstico: pérdida de densidad productiva

El concepto que mejor describe la situación no es aún de una desindustrialización total, pero pero sí de una consistente degradación, que no por lenta deja de ser menos profunda.

La expresión más precisa de lo que está ocurriendo en Asturias es pérdida de densidad productiva.

Esa pérdida se manifiesta cuando una región conserva producción agregada, pero pierde empresas auxiliares, proveedores locales, trabajadores especializados, capacidad financiera, capital autóctono y centros propios de decisión.

También se reduce la posibilidad de reestructurar empresas con antelación y de convertir anuncios de inversión en proyectos realmente ejecutados.

La gran planta puede continuar. Sin embargo, la red empresarial que la rodea se vuelve más delgada.

Este proceso aumenta la dependencia respecto de decisiones empresariales externas, capital institucional, ayudas públicas, grandes contratos y financiación bancaria.

También incrementa la dependencia respecto de unos pocos establecimientos capaces de alterar por sí solos las estadísticas regionales.

10. Indicadores que seguiremos vigilando
  1. IPI mensual y acumulado del INE para Asturias.
  2. Diferencial productivo entre Asturias y España.
  3. Afiliación y empleo industrial.
  4. Horas efectivamente afectadas por ERTE, no solo número de trabajadores.
  5. Nuevos ERE extintivos y conversión de ERTE en despidos.
  6. Concursos por cada mil empresas activas.
  7. Porcentaje de concursos sin masa.
  8. Cartera de pedidos y utilización de capacidad.
  9. Inversión material ejecutada, no únicamente anunciada.
  10. Generación de caja y deuda de las principales empresas industriales.
  11. Número y dimensión de los proveedores regionales.
  12. Ejecución de los planes de reestructuración de Duro Felguera y Asturiana de Laminados.

11. Conclusiones

Primera. La industria asturiana perdió producción durante 2023 y 2024, acumulando dos ejercicios consecutivos de retroceso.

Segunda. El crecimiento de 2025 representó una recuperación parcial, pero no restituyó el nivel productivo de 2022.

Tercera. El primer cuatrimestre de 2026 registra una caída intensa en Asturias, mientras la producción española aumenta ligeramente.

Cuarta. La presión laboral es mucho mayor que la representada por los despidos definitivos, porque predominan las suspensiones y reducciones temporales.

Quinta. Las crisis empresariales tienen naturalezas diferentes: insolvencia, falta de carga de trabajo, reducción estructural de empleo, reorganización multinacional o financiación de planes de crecimiento.

Pero todas tienen un denominador común: la ausencia total de una política industrial del Principado que solucione tres grandes obstáculos de origen político: la falta de inversiones en distribución energética, las regulaciones excesivas, especialmente las medioambientales y, muy importante, la elevada carga fiscal de las empresas. Todo esto desanima a producir más y a invertir en ampliaciones y nuevas instalaciones de empresas ya asentadas e inversiones serias de empresas de fuera de Asturias.

Sexta. Los concursos sin masa revelan la desaparición tardía de pequeñas sociedades.

Séptima. La homologación judicial de una reestructuración no equivale a recuperación. En Duro Felguera y Asturiana de Laminados comienza ahora la fase decisiva de ejecución.

Octava. TSK no debe confundirse con una empresa insolvente. Su salida a Bolsa representa captación de capital para crecimiento y fortalecimiento del balance, aunque exija vigilancia del endeudamiento y la ejecución.

Novena. Asturias conserva capacidad industrial, pero pierde densidad empresarial y laboral alrededor de ella.

Asturias no está viviendo el hundimiento simultáneo de toda su industria. Está atravesando un proceso más desigual, profundo y silencioso: unas pocas grandes instalaciones mantienen parte del volumen, mientras disminuye el empleo, se reestructuran empresas históricas, se debilitan compañías medianas y desaparecen pequeñas sociedades.


Fuentes documentales
  1. Instituto Nacional de Estadística: Índice de Producción Industrial, resultados de 2023.
  2. Instituto Nacional de Estadística: Índice de Producción Industrial, abril de 2026.
  3. Instituto Nacional de Estadística: metodología y definición del Índice de Producción Industrial.
  4. RTPA: evolución de los trabajadores afectados por expedientes colectivos en Asturias durante 2025.
  5. CNMV: homologación judicial del plan de reestructuración de Duro Felguera.
  6. Boletín Oficial del Registro Mercantil: procedimientos concursales vinculados al Grupo El Arco.
  7. RTPA: ERE y proceso preconcursal de CIMISA.
  8. BME Growth: información financiera y reestructuración de Asturiana de Laminados.
  9. RTPA: expediente temporal de Tadarsa Eólica.
  10. Europa Press: cierre de línea productiva y ajuste laboral en Corteva Tamón.
  11. TSK: salida a Bolsa y ampliación de capital.

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