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Artículo elaborado con asesoramiento del Equipo Industria de Asturias Liberal.
El Principado anuncia 1.226 millones para un campus de datos, es decir, una instalación que concentra servidores y equipos informáticos para almacenar, procesar y transmitir grandes cantidades de información digital, en el occidente asturiano.
Pero todavía no identifica al inversor, al operador, a los clientes ni la conexión eléctrica completa. Después de lo ocurrido con Indra, Asturias no puede permitirse volver a convertir expectativas industriales en propaganda.
De momento y hasta que la realidad no demuestre lo contrario, es otro anuncio del Gobierno de Barbón sin anclaje en los hechos, como escribió Borja Alonso en estas páginas.
Asturias necesita inversiones nuevas, empleo cualificado y actividad fuera del área central, por supuesto. Por eso, el proyecto Digital Valley Asturias en Salas merece ser tomado en serio.
Y tomarlo en serio significa que todavía no debe aceptarse como una realidad consumada sino como algo que todavía es una posibilidad pendiente de demasiadas respuestas. De esas respuestas y de la precaución con que nos tomamos los anuncios regionales, nos ocuparemos en Asturias Liberal los próximos meses.
El Gobierno del Principado ha anunciado un campus de diez módulos, 120 megavatios de capacidad informática —la potencia destinada directamente a servidores y equipos digitales— y una inversión global de 1.226,3 millones.
La primera fase alcanzaría 24 megavatios; la construcción comenzaría en 2027 y se prolongaría hasta 2030.
El Ejecutivo habla, sin embargo, de una inversión ya «atraída», aunque el propio proyecto aún aspira a ser declarado de interés estratégico y está en «fase de tramitación«. Diferencia importante.
Un patrón de conducta de nuestro Gobierno: anunciar mucho y concretar poco o nada.
La diferencia entre una oportunidad y una inversión cerrada no es, para la experiencia asturiana de fiascos anunciados a bombo y platillo, ninguna frivolidad.
Es la diferencia entre un proyecto que puede prosperar y un titular que ya produce rendimiento político.
Es la diferencia entre un nuevo Petromocho, un nuevo engaño del tipo de Indra, a una realidad, por fin, real.
Lo que existe y lo que todavía no sabemos
Existe una localización concreta en Nonaya Este, Salas, un diseño preliminar, respaldo político y proximidad a la subestación de Buspol y al eje de 400 kilovoltios —una red eléctrica de muy alta tensión y gran capacidad—.
También existe un clima favorable para refrigerar con aire exterior buena parte del año y una primera fase que parece técnicamente plausible.
Pero siguen sin conocerse cuestiones elementales:
- ●quién aporta el capital;
- ●qué bancos o fondos financiarán la operación;
- ●qué sociedad asumirá el riesgo;
- ●quién construirá el campus; quién lo operará;
- ●qué empresas contratarán sus servicios;
- ●qué porcentaje de ocupación está comprometido;
- ●qué potencia eléctrica ha sido concedida al proyecto;
- ●qué obras de refuerzo serán necesarias;
- ●qué sistema de refrigeración empleará;
- ●cuánta agua consumirá;
- ●qué rutas independientes de fibra tendrá;
- ●qué certificación técnica perseguirá;
- ●y qué garantías existen si el proyecto no supera la fase de anuncio.
No son detalles menores. Son, literalmente, el centro del centro de datos.
S4U, la empresa presentada como promotora, se define como Strategic Sales Partner, es decir, socia comercial estratégica: desarrolla negocio, representa empresas tecnológicas, crea alianzas y genera oportunidades dentro de las infraestructuras digitales, según su propia descripción.
No es una empresa específica que desarrolla centros de datos, sino una empresa que busca socios que construyan centros de datos. Una importante diferencia.
Según su propia presentación corporativa, no consta que sea un fondo inversor, una constructora, una ingeniería o un operador de centros en funcionamiento.
Su papel puede ser útil, pero es distinto: puede reunir a los actores necesarios; no ha acreditado públicamente ser uno de ellos.
La presencia crítica de Morlanes Galindo
Según hemos comprobado, la sociedad instrumental de la que depende y que operará en Salas, Digital Valley Spain S.L., tiene como administrador a José Luis Morlanes Galindo, destacado militante del PSC, de la UGT y cercano a los entornos del PSOE desde los años noventa.
Es imprescindible tener en cuenta, asunto del que la prensa oficial asturiana NO cuenta, que Morlanes fue imputado por operaciones inmobiliarias en la empresa catalana La Seda y posteriormente expulsado de ella por supuesto desvío de fondos. No todo el proyecto de Salas depende de él, pero si en ello está él.
Por eso, la pregunta no es si S4U sabe presentar un proyecto. La pregunta es qué solvencia financiera, técnica y operativa comprobaron la agencia regional Sekuens y el Viceconsejero de Ciencia, Ivan Aitor Lucas del Amo antes de convertirlo en el escaparate preelectoral e industrial del Gobierno.
¿Por qué no contratar a quien sí construye centros de datos?
Existen modelos empresariales mucho más definidos. Azora, por ejemplo, desarrolla centros mediante plataformas específicas como Tillion y Quetta. En Zaragoza ha identificado el vehículo promotor —la sociedad creada para impulsar y financiar el proyecto—, una inversión de hasta 2.000 millones y 150 megavatios de conexión inicial asegurada, ampliables hasta 300. También ha concretado una refrigeración en circuito cerrado —un sistema que reutiliza el agua en vez de consumirla continuamente— y una estructura empresarial y técnica reconocible.
No se trata de afirmar que Azora debiera haber recibido Salas, aunque sí podría haber sido, por su perfil, una opción mas segura.
Se trata de mostrar la diferencia entre una consultora comercial que todavía debe revelar a sus socios y una promotora-inversora capaz de presentar capital, plataforma, conexión y tecnología.
Antes de proclamar que Asturias ha atraído 1.226 millones, Adrián Barbón, Iván Aitor Lucas del Amo y Sekuens deberían explicar qué documentos, garantías y compromisos presentó S4U. También debería aclarar si existe una sociedad constituida para desarrollar el campus, qué recursos propios posee, qué financiación ha cerrado y quién responderá patrimonialmente si el proyecto no avanza. Nada de esto hay aún fijo y todo está «en estudio» y, por tanto, opaco.
Los molinos eólicos no alimentarán solos los servidores
Salas tiene una razón técnica poderosa: Buspol conecta redes de 132 y 400 kilovoltios, es decir, líneas de alta y muy alta tensión, y recoge generación eólica del entorno. Pero los parques próximos no garantizan una demanda constante. Una potencia eólica instalada cercana a 176 megavatios puede producir mucho cuando sopla el viento y casi nada cuando no lo hace. Un centro de datos, en cambio, necesita electricidad las veinticuatro horas.
Los 120 megavatios anunciados son informáticos. Sumando refrigeración, pérdidas, transformación y servicios auxiliares, el campus completo podría requerir entre 138 y 156 megavatios eléctricos.
La diferencia se mide mediante el PUE —Power Usage Effectiveness o eficiencia en el uso de la energía—, que compara toda la electricidad consumida por el centro con la utilizada directamente por los servidores. Cuanto más se aproxima a 1, más eficiente es la instalación.
Esa demanda total situaría Digital Valley en el mismo orden de magnitud que casi todo el margen actualmente publicado para nuevas conexiones en el nudo de Salas —el punto de la red donde se conectan líneas, generación y consumidores—. Ese margen está condicionado, además, por los criterios de estabilidad, tensión y fortaleza eléctrica utilizados por Red Eléctrica.
Esto no significa que el centro consumiera toda la capacidad física de la red asturiana. Significa que, con los datos publicados, podría absorber prácticamente todo el margen disponible para una nueva gran demanda en ese nudo, dejando muy poco espacio para otros proyectos sin ejecutar refuerzos adicionales. Sólo si Red Eléctrica de España pone su parte, el proyecto será energéticamente viable. Y no consta su participación en este proyecto ni petición alguna al respecto.
El compensador síncrono previsto en Grado —una gran máquina que estabiliza la tensión y ayuda a evitar perturbaciones— puede reforzar la red del corredor. Como explica la información sobre este «marcapasos eléctrico» de casi cien millones, su función es aportar estabilidad, no producir energía.
Los molinos aportan energía renovable al balance, pero quien hará posible —o imposible— Digital Valley será Red Eléctrica y el conjunto del sistema peninsular. Sin conexión firme, capacidad de transporte, generación gestionable y sistemas de respaldo, la producción eólica próxima no puede alimentar por sí sola una demanda permanente.
El agua puede ser un problema menor si se emplean enfriadoras secas y circuitos cerrados, aprovechando el clima de Salas. En esos sistemas, el líquido refrigerante circula y se reutiliza, reduciendo mucho el consumo continuo. Pero tampoco se ha publicado el diseño. El río Nonaya no sustituye una memoria técnica ni una autorización.
Tampoco se conocen aspectos básicos como la existencia de UPS —sistemas de alimentación ininterrumpida que mantienen los servidores funcionando cuando falla la red—, grupos electrógenos de emergencia, autonomía de respaldo o una certificación Tier, que acredita el nivel de redundancia y disponibilidad de un centro de datos.
A ello se añade el suelo. El futuro polígono de Nonaya Este todavía debe completar su planeamiento, ampliar su superficie y ser urbanizado. El Ayuntamiento de Salas mantiene información sobre el desarrollo urbanístico pendiente, por lo que no estamos ante una parcela industrial terminada y lista para recibir mañana los edificios.
El occidente vota antes de que se construya
Salas pertenece a la circunscripción occidental —una de las tres zonas electorales asturianas—, que elige 6 de los 45 diputados de la Junta General. Seis diputados que pueden ser el gramo que incline una balanza de votos equilibrada en la circunscripción central. En un territorio con despoblación, pérdida de actividad y una fuerte demanda de inversiones, una promesa de 1.226 millones y más de mil empleos posee un valor político evidente.
La elección de Salas puede tener fundamento eléctrico y, al mismo tiempo, producir una enorme rentabilidad electoral. Ambas cosas son compatibles. Lo que no es aceptable es que el calendario político sustituya al industrial: el anuncio se disfruta hoy; el planeamiento, las obras, los clientes y los servidores quedarían para después.
El efecto político de la cifra también procede de mezclar magnitudes distintas. Se suman inversión prevista hasta 2030, empleos directos, indirectos e inducidos, trabajadores temporales de la construcción, recaudación futura y aportación al producto interior bruto durante veinte años.
El resultado es la apariencia de que toda la actividad económica anunciada ya ha llegado a Salas, cuando todavía no ha comenzado ni siquiera la urbanización.
Asturias ya conoce ese mecanismo perverso y por eso mismo no se puede volver a levantar expectativas, movilizar municipios y alimentar ilusiones para terminar explicando que el mercado, la empresa o Madrid decidieron otra cosa.
El problema eléctrico general tampoco es nuevo. Asturias Liberal ya lo advirtió en «Dos décadas de retraso en la red comprometen nuevas inversiones industriales«. Si empresas ya instaladas encuentran dificultades para ampliar unos pocos megavatios, el Gobierno debe explicar con mucha precisión cómo garantizará entre 138 y 156 para el campus completo.
Digital Valley puede ser una verdadera oportunidad. Pero para demostrarlo, el Gobierno debe publicar quién invierte, quién opera, quién compra, qué potencia está concedida y qué compromisos vinculantes existen.
Hasta entonces, Salas tiene emplazamiento, promotor y relato. Lo que Asturias necesita son garantías.
Documentación y enlaces de referencia
- Gobierno del Principado: presentación oficial de Digital Valley Asturias en Salas.
- S4U: actividad, servicios y definición corporativa de la empresa promotora.
- Azora y Tillion: proyecto de centro de datos de Zaragoza, inversión, potencia y refrigeración.
- Red Eléctrica: metodología para calcular la capacidad de acceso de nuevas demandas.
- Red Eléctrica: capacidad publicada para nuevas demandas en los nudos de transporte.
- Compensador síncrono de Grado: características y función de estabilización de la red.
- Ayuntamiento de Salas: información sobre el planeamiento urbanístico municipal.
- Junta General del Principado: circunscripciones electorales y composición de la Cámara.
- Principado de Asturias: anuncio del proyecto estratégico de Indra y previsiones para Barros.
- Asturias Liberal: el retraso de la red eléctrica y sus efectos sobre las inversiones industriales.

Español e hispanófilo. Comprometido con el renacer de España y con la máxima del pensamiento para la acción y con la acción para repensar. Católico no creyente, seguidor del materialismo filosófico de Gustavo Bueno y de todas las aportaciones de economistas, politólogos y otros estudiosos de la realidad. Licenciado en Historia por la Universidad de Oviedo y en Ciencias Políticas por la UNED
