La consagración de una sede apetecida
En estos días asistimos a la consagración administrativa de la Agencia de Salud Pública: el acto final de una sede apetecida. Han transcurrido seis años, cuatro meses y quince días desde que la COVID alteró nuestras vidas.
Las grietas del sistema español de Salud Pública quedaron expuestas sobre la mesa del Consejo de Ministros.
En una búsqueda de disculpas, corrió la legislación: la Ley 7/2025, de creación de la Agencia Estatal de Salud Pública; la Orden PJC/781/2026, sobre el Acuerdo del Consejo de Ministros de 28 de julio de 2026 que determina la sede física de aquella; y la acción instrumental del RD 209/2022, de 22 de marzo, para el procedimiento de designación de las sedes físicas de las entidades del sector público institucional estatal y crea la Comisión Consultiva para dicha determinación.
Demasiada legislación para un cumplimiento fino hasta el punto y coma.
Del BOE al agravio asturiano
La decisión sobre la sede saltó, en el caso de Asturias, del BOE a los periódicos, con las quejas y acusaciones propias de la rivalidad política: culpar al de enfrente y ofenderse ante la impotencia bajo el lema del «No nos eligieron». Oviedo fue agraviada por la apatía crónica y singular del Gobierno del Principado. Convierten la frustración en un oprobio.
Ahora todos quieren ver el expediente para saber cómo se quedó. Aunque, a la vista de lo que encierran las presentes líneas, eso semeja una tarea imposible. Va a ser difícil encontrar lo que no se encuentra.
No sé por qué se saca el flagelo de Semana Santa, cuando la decisión queda al parecer del Consejo de Ministros y, llegado a ese punto, lo que se presente solo es tinta impresa o digital.
Tal parece que el resto de los españoles no tuvieran derechos propios y aquí se sigue embistiendo con nuestros fracasos en lugar de pensar, buscando un enemigo externo.
No iré muy allá, pero pondré el dedo sobre algunas cosas sin necesidad de colocarse las lentes de ver de cerca.
La comisión anónima y la apariencia burocrática
El RD 209/2022 exige una CC para analizar las candidaturas (art. 8) y formular un dictamen previo no vinculante (art. 6.7), es decir, cubrir la dedocracia con apariencia burocrática.
La hazaña burocrática aconteció después. No se conoce —al menos quien rellena estas líneas— la constitución de dicha CC, resultando una evocación efímera ya conocida de los tiempos de la COVID.
La anónima CC —Orden PJC/781/2026, dixit (apartado décimo)— emitió el informe de valoración desde el Ministerio de Sanidad el 27 de julio de 2026. Aunque, el Anejo de la citada Orden afirma lo que sigue: «Tal y como establece el artículo 6.7 del Real Decreto 209/2022, de 22 de marzo, la CC, una vez analizadas las candidaturas presentadas para albergar la sede física de la Agencia, elaboró el dictamen al respecto, que fue aprobado en su reunión del 28 de julio de 2026 y elevado al Consejo de Ministros».
¡El Consejo de Gobierno lo aprueba el mismo día!
El agujero de gusano burocrático
Una proeza administrativa que parece haber detectado un agujero de gusano burocrático: la documentación podría llegar tras el dictamen. La secuencia se mueve en el principio de indeterminación de Heisenberg, como si la administración se facultara para acoplar decisiones consultivas a las necesidades gubernamentales, retorciendo el tiempo.
En resumen: una secuencia incompatible con la cronología oficial.
Uno está tentado a pensar, sin llegar a ese extremo, en una desviación procedimental, voluntaria o no, donde los hechos circulan atendiendo al gusano y su agujero correspondiente. Algún mal pensado —siempre los hay— se atrevería a decir, ¡Dios mío, no lo haré yo!, que la Virgen del Pilar tiene más fuerza que la Santina.
No acometeré un enfrentamiento virginal, pero hay cosas que no se entienden. Mientras aquella no quiere ser francesa, la nuestra es cuna de España.
El churro de la candidatura asturiana
En este caminar de la candidatura astur, impulsada por el Gobierno del Principado y la oferta del Ayuntamiento de la capital, háblase de nuestras insuficiencias, de no ajustarse a las condiciones establecidas.
Parece, pues, que fue un churro de proyecto y cuya autoría sería de interés general conocer por aquello del tirón de orejas.
Dicho todo esto, sí podemos mirar al Ejecutivo Regional, su expediente tramitado y la acción de los expertos que brillan cada día en el BOPA y en las RRSS del Gobierno y sus agencias.
Nos gustaría saber a quién señalar: si a la Conseyería de Salú, a esas agencias y fundaciones de nombres raros donde tiembla la ortografía —la Sekuens, la Finba o la Oficina d’Asturies en Madrid de la Conseyería de Facienda, Xusticia y Asuntos Europeos—.
En resumen, qué hicieron y qué rendimientos esperar de ellos en un horizonte cercano.
Vistas, así las cosas, no parece que Oviedo dispusiera de oportunidad alguna, ante los vacíos irrellenables de la supuesta CC, si el criterio político se instaló como herramienta de decisión. Podemos pensar que todo fue un paripé de una ficción administrativa como envoltorio.
Sin afinamiento técnico, sin rango de aspirantes y con muchos «sin más por conocer», se abre la desconfianza y el abismo de la duda. En síntesis, la posición del dedo fue el resultado del arbitrio; el resto, lamentos de viuda.
Lobby, centuriones y legiones
No diremos nada sobre el lobby en Madrid de políticos y expolíticos. Como el de SUMAR, que tan bien conoce la Conseyería de Salú y ahora está en el Congreso, donde parece que no recetó ni una tirita, al menos relevante para Asturias.
Tampoco ese ex secretario general de Sanidad que contempla la mar desde que lo jubilaron a empujones.
Así que esos centuriones astures sucumbieron a las legiones de Sánchez, como otros muchos, a excepción de Cesaraugusta, a una hora y algo más de los que cortan el bacalao al pilpil, la chistorra, la crema catalana y les tres paelles canòniques de València, que parecieran escritas en bable sin ese acento atravesado.
Una Agencia con poco fuelle
Esa Agencia de Salud Pública sale con poco fuelle y con el cabreo de las Autonomías-Estado, que no la quieren allí, pero tampoco demasiado lejos. Avizoran una amenaza de la Administración del Estado que les acote el manejo del boletín. Piensan que el hablar raro las agarra con firmeza a la barra del miedo en el autobús nacional cuando llegan las curvas de la emergencia.
Boicotearán la Agencia y lo que les toque. Por eso llevamos cinco años de retraso en esta iniciativa que tardará otros cinco, o diez años, en decir algo sobre la salud de los españoles.
Zapico y la camiseta comunista
Así que, con ese plantel político, el consejero Zapico llama ultraderechista y echa pestes de Zaragoza, que se muestra inmaculada cuando él saca brillo a su camiseta manchada de sangre con la que defiende a los asesinos de Venezuela y de la Cuba criminal.
Presume de comunista, para vergüenza ajena. No sabe lo que está en Europa y lo que allí hace mucho tiempo que se condena frente a la sordera interesada propia que aún rehúye su finiquito, defendiendo la hoz y el martillo en los tiempos de la IA.
En este desiderátum, cayó el alcalde de Oviedo, preso de su diligencia y confianza en el Principau, ignorando que aquella casa la vigilan desde la Plaza de España, para ir con el cuentín a Ferraz y a La Moncloa. Aquí no hay «Amabilidá», que eso es cosa nacionaliega.
Creo, sinceramente, que no perdemos nada con que se esfume la Agencia de Salud Pública; si acaso algún funcionario y algún cafelito en el bar de la esquina, y de eso ya estamos sobraos.
No sé si entre los papeles del BOE de más arriba hay sustancia jurídica —desconozco el mundo de las leyes—, pero política sin duda.
A ver si alguien se espabila y se gana la productividad este año que los optimistas anuncian como el final de no se sabe muy bien qué. Aunque lo supongamos.
La guerra circular de los Adrianes
En fin, todo parece una emboscada más de esa guerra circular de gentilitates, entre el Clan de los Halcones del Sella y los Lobos del Cordal de Laviana, aún pendiente de resolverse.
Ye la llucha titánica ente los/les Adrianes, tentando rotular les llistes de la FSA pal mayu de 2027.

«Encerrado en precioso mármol para la mansión eterna el tierno cuerpo de
nombre Ithacius».
Sarcófago de la capilla Nuestra Señora del Rey Casto (catedral de Oviedo,
siglo V-VI).
Acerca de las lanzas coloradas:
Novela de Arturo Uslar Pietri con alusiones a la autobiografía del general venezolano José
Antonio Páez Herrera (Capítulo IX).
