Un anuncio entre fanfarrias y elecciones
El Gobierno del Principado de Asturias, por boca de su presidente, Adrián Barbón, anuncia a bombo y platillo una inversión de 1.226 millones de euros para el concejo de Salas, con gran alarde de fuegos de artificio, tambores y sones de trompetas angélicas en redes sociales y medios de comunicación.
Incluso su consejero de Hacienda, Guillermo Peláez, con el que coincidí en la inauguración de los Cursos de La Granda, incluyó la noticia en su breve locución, que pintaba una Asturias pujante y puntera, iluminada por la luz de un esplendoroso futuro que, lamentablemente, siempre está por llegar, pero que, por lo que sea, nunca alcanzamos.
Las elecciones se aproximan y hay que empezar a extremar y engrandecer los éxitos, además de anunciar nuevos proyectos que nos conviertan en punta de lanza. Convertir chicharros en salmones, o bocartes en ballenas. Nada nuevo bajo el sol de la política.
Vaya por delante que toda inversión que se realice en la tierrina siempre es bienvenida, sea nacional o extranjera, genere más o menos puestos de trabajo —todos suman— y pertenezca al sector que pertenezca.
No cuestiono la inversión en sí, sino la propaganda engañosa, la política hiperbólica y las medias verdades concebidas para confundir al votante.
Mi idea es demostrar al lector, con datos, que los proyectos necesitan realidades y cosas tangibles: comunicaciones, suministros y energía, mientras los políticos solo ven lo que quieren ver, realizan sus cálculos electorales para asegurar su permanencia y tratan de que nosotros contemplemos únicamente aquello que les interesa mostrarnos.
Me gustaría que empezáramos a ser críticos y que no nos tragáramos todas las noticias que nos sueltan sin pararnos a pensar.
El anuncio oficial
«La empresa Sales For You Consulting S. L. presenta su proyecto Digital Valley Asturias, un campus tecnológico que se instalará en Salas, por un montante total, distribuido en varias fases, de 1.226 millones de euros de inversión. El proyecto aspira a ser declarado de interés estratégico regional. Las obras de urbanización comenzarán en el segundo semestre de 2027 y durarán hasta 2028, ocupando durante esa fase hasta a 3.000 personas, mientras que la construcción de las infraestructuras se prolongará desde 2027 hasta 2030.
De acuerdo con la estimación económica realizada por la consultora PricewaterhouseCoopers, el impacto sobre el producto interior bruto regional alcanzará los 4.177 millones durante un periodo de veinte años, mientras que el beneficio fiscal acumulado será de 753 millones, de los cuales 26,4 millones corresponderán a ingresos fiscales para el concejo de Salas durante la etapa de construcción».
Unas cifras impresionantes sobre el papel
Los datos parecen impresionantes. Cito la información publicada en la web del Principado:
«[…] tendrá una superficie de 154.584 metros cuadrados […]. El campus estará formado por diez módulos de centro de datos y alcanzará una capacidad informática final de 120 megavatios. También incluye una subestación eléctrica y una instalación fotovoltaica con 350 paneles solares».
Esta empresa, de la mano de su socio fundador, Armando Layna, proyecta construir centros de computación en diversas partes del mundo, entre ellos el Digital Valley de Picassent, en Valencia. Se trata de un campus de centros de datos de última generación, con una inversión estimada de 2.200 millones de euros, que se espera que genere cerca de 30.000 empleos directos e indirectos. Incorporará una planta fotovoltaica y una central de hidrógeno verde para generar parte de la energía que necesita el campus.
No me queda claro por qué una inversión de 2.200 millones en Valencia generará, según se publica, 30.000 empleos, mientras que los 1.226 millones anunciados en Asturias producirán 120 empleos directos, 962 indirectos y 236 inducidos: 1.318 puestos de trabajo en total, bastantes menos que los valencianos. Algo nos estamos perdiendo.
Este proyecto es vendido por el presidente autonómico como «la puerta al futuro» que sitúa a Asturias en «el atlas de las grandes infraestructuras digitales». ¿Es merecida la grandilocuencia de nuestro gobiernín? Veámoslo.
¿De dónde saldrán los 120 megavatios?
El consumo máximo del centro de datos asciende a 120 MW. Me pregunto de dónde va a salir toda esa potencia eléctrica. Se indica que la instalación estará dotada de 350 paneles fotovoltaicos, pero, incluso en condiciones perfectas de sol, buena temperatura y ausencia de sombras, podría llegar a producir únicamente unos 0,12 MW instantáneos. Hasta los 120 MW todavía faltaría bastante. Y de noche, nada.
En el concejo de Salas hay 4.686 viviendas. De ellas, 2.219 son viviendas principales y 2.467 son viviendas no principales: segundas residencias, casas vacías o de uso ocasional. Para alimentar todas las viviendas de Salas, con un perfil de consumo típico español, se necesitarían del orden de unos 20 MW de potencia eléctrica.
Eso equivale aproximadamente al 17 % de la capacidad de consumo de un campus como Digital Valley, lo que ayuda a visualizar la escala brutal de este centro de datos.
Asturias produce mucha menos electricidad que antes
Los datos de Red Eléctrica de España muestran que la potencia instalada total en Asturias se mantiene en torno a los 3.800 MW porque recientemente se han añadido nuevas fuentes renovables, eólicas y fotovoltaicas; se han reconvertido grupos térmicos para utilizar gas natural y turbina de vapor, como Aboño II; y se han incorporado nuevas capacidades de autoconsumo mediante placas solares.
A pesar de ello, a comienzos de los años 2000, Asturias generaba cerca de 20.000 GWh anuales gracias al carbón y a la energía hidráulica. Se exportaba una parte significativa de esa electricidad a otras regiones.
Con el final del carbón, aquella capacidad exportadora se acabó y ahora necesitamos importar electricidad. La producción total cayó de unos 19.500 GWh a aproximadamente 7.700 GWh. La generación se redujo más de un 60 %.
Y, como guinda del pastel, tenemos una demanda industrial muy elevada, pues el 68 % del consumo final corresponde a la industria, un porcentaje muy superior a la media española.
Otra nueva industria tan electrointensiva, por más que sea puntera, tecnológicamente avanzada o se la quiera pintar con los colores más vivos, tendrá lastrados su nacimiento y su desarrollo si no dispone de energía fiable. Esa parte «fea» del proyecto no se muestra al público ni se menciona.
Sin energía no hay paraíso y, ahora mismo, Asturias genera menos electricidad de la que consume.
El agua: la otra gran ausencia
Por otro lado, este tipo de instalaciones genera una enorme cantidad de calor en sus equipos electrónicos y necesita sistemas de refrigeración para los que pueden emplearse cantidades ingentes de agua. En el anuncio del proyecto no encuentro ninguna referencia a este asunto, especialmente espinoso por sus implicaciones ecológicas y sobre los recursos hídricos. Tal vez precisamente por eso no lo mencionen.
Un centro de datos de 120 MW podría necesitar entre 500 y 2.000 metros cúbicos diarios de agua para su refrigeración, dependiendo de la tecnología utilizada.
Si el proyecto de Salas necesitara grandes cantidades de agua, la solución realista sería obtenerla del río Narcea, la única fuente capaz de sostener grandes consumos industriales, pues el Nonaya solo sería adecuado para consumos medios y el resto de las fuentes —acuíferos, embalses del sistema Narcea o red municipal— servirían únicamente como apoyo o para demandas pequeñas.
En el anuncio del proyecto no se menciona nada de esto ni consta que se haya previsto infraestructura alguna en este sentido.
Lo que los datos y el sentido común dejan al descubierto
Según el análisis de la información ofrecida por el Principado y de los elementos que el sentido común obliga a contemplar, pueden resumirse tres grandes problemas todavía sin resolver.
Energía: seis veces la potencia de todo el concejo
Salas difícilmente puede suministrar 120 MW. Un centro de datos de esa potencia necesita una subestación dedicada, líneas de alta tensión y una conexión a un nudo de transporte de entre 220 y 400 kV. La potencia total del concejo ronda los 20 MW.
Por tanto, el centro de datos necesitaría seis veces la potencia eléctrica atribuida a todo Salas.
Agua: el Nonaya es insuficiente y el Narcea está lejos
Un centro de datos de 120 MW puede necesitar entre 500 y 2.000 metros cúbicos diarios de agua, dependiendo de la tecnología de refrigeración empleada. El río Nonaya no tiene caudal suficiente para consumos masivos y el Narcea se encuentra a varios kilómetros del núcleo, por lo que serían necesarias una captación autorizada por la Confederación Hidrográfica, tuberías de alta capacidad y estaciones de bombeo que, a día de hoy, no existen.
Logística y accesos insuficientes
Un centro de datos de 120 MW implica un tráfico de obra muy intenso, el transporte de transformadores de grandes dimensiones y el acceso de camiones especiales.
En Salas, la N-634 ofrece una comunicación razonable, pero no está preparada para transportar transformadores gigantes sin realizar obras; tampoco existe acceso ferroviario ni una conexión directa con una autopista.
Otro posible trampantojo electoral
Todo ello me hace pensar, muy a mi pesar, que estamos ante un nuevo anuncio rimbombante pero hueco, otro trampantojo lleno de buenas intenciones que quizá nunca vea la luz, pero que hoy proporciona titulares útiles para arrimar el ascua a la sardina electoral; o que el proyecto menguará considerablemente durante su cocción y sus cifras acabarán muy reducidas; o, en el peor de los casos, que no se hará nada. Y es una pena.
Es una pena que nos tomen por tontos y que pretendan engañarnos; que los anuncios de grandes inversiones no acaben sustanciándose porque no se sustentan en una política industrial autonómica global, coherente y coordinada, sino, aparentemente, en ocurrencias puntuales y «golpes de suerte».
Me encantaría poder preguntarle directamente al señor Armando Layna, porque estoy seguro de que él sí conoce las respuestas.
Fuentes
- Gobierno del Principado de Asturias: Digital Valley Asturias
- Datos de Red Eléctrica de España recabados de distintas fuentes.
- Nota de prensa oficial sobre el proyecto Asturias Digital Valley
- Intervención difundida en Facebook
- La Nueva España: el centro de datos de Salas invertirá 1.226 millones
- La Nueva España: Salas aspira a una inversión millonaria
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Padre de familia, ciudadano y contribuyente español. Analizo lo que me rodea y digo lo que pienso.
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