Sandisk vive uno de los movimientos bursátiles más llamativos del mercado tecnológico en 2026, con una escalada que distintos seguimientos financieros sitúan en niveles extraordinarios durante los últimos meses. El detonante no ha sido uno solo: a la subida del precio de la memoria NAND se han sumado la fiebre inversora por la IA, la mejora del negocio de centros de datos y unos resultados trimestrales muy por encima de lo esperado.
Un rally fuera de escala
La dimensión de la revalorización ha sorprendido incluso a analistas acostumbrados a la volatilidad del sector. Bloomberg Línea señalaba en abril que la acción acumulaba una subida cercana al 2.600% en doce meses y cotizaba en torno a 858 dólares, mientras que otros seguimientos posteriores situaban el precio por encima de los 1.550 dólares en mayo.
El salto bursátil se aceleró especialmente tras la publicación de las cuentas del tercer trimestre fiscal. Según resúmenes de mercado sobre esa presentación, Sandisk comunicó unos ingresos de 5.950 millones de dólares, un alza interanual del 251%, y anticipó para el trimestre siguiente una facturación de entre 7.750 y 8.250 millones.
Las causas del despegue
La primera explicación está en el negocio de la memoria. Varios analistas destacaron en abril que los precios de la NAND estaban subiendo más de lo previsto y que Sandisk iba a aplicar aumentos superiores al 10% desde el 1 de abril, una señal clara de fortaleza comercial en un mercado con oferta ajustada.
La segunda causa es la inteligencia artificial. La demanda de infraestructura para centros de datos está elevando el consumo de memoria y almacenamiento, especialmente para tareas de inferencia, caché y cargas asociadas a grandes modelos, un viento de cola que ha beneficiado de lleno a los fabricantes especializados.
La tercera clave es industrial. Sandisk y Kioxia anunciaron a finales de enero la prórroga hasta 2034 de su empresa conjunta en la planta japonesa de Yokkaichi, una alianza de más de 25 años que asegura capacidad de fabricación y economías de escala en un momento de fuerte tensión de suministro. Ese acuerdo incluye pagos de 1.165 millones de dólares por servicios de fabricación entre 2026 y 2029, lo que el mercado interpretó como una garantía de estabilidad operativa a medio plazo.
Qué consecuencias tiene para el inversor
El rally ha reforzado la narrativa de Sandisk como una de las grandes beneficiadas por el ciclo alcista de la memoria y la IA. También ha consolidado la idea de que la compañía ya no depende solo del negocio tradicional de almacenamiento de consumo, sino de segmentos con mayor margen ligados al centro de datos y a contratos de suministro de largo plazo.
Pero la subida también eleva el riesgo. Cuando una acción avanza a esta velocidad, cualquier enfriamiento del precio de la NAND, retraso en la demanda de IA o decepción en resultados puede traducirse en correcciones bruscas. En otras palabras, Sandisk ha pasado de ser una tecnológica seguida por especialistas a convertirse en un valor sometido a enorme expectación.

