El viejo HUCA y la oportunidad suspendida
Hace días, por una de esas circunstancias azarosas, me encontré frente al viejo HUCA. Fueron unos instantes intensos. Más tarde recapitularía. Es otra de esas historias nuestras atenazadas por la dejadez asturiana: una oportunidad que se avizora perdida, donde anidan las dudas emboscadas.
Lo que ahora está en el candelero es qué hacer exactamente con los terrenos del antiguo hospital, tras once años de pintura abstracta, grafitis y vandalismo.
En un paisaje de abandono y dudas, Universitas Ovetensis expone el Propositum Christi —Plan del Cristo— y De Ratione et Ordinatione Campi —Sobre la razón y la ordenación del Campus—, que conforman el armazón doctrinal con el que pretende justificar el proyecto.
Las cuatro esquinas administrativas
Así que empezamos a lo grande, esa inclinación tan propia de una Asturias de estertores. Hoy asistimos, otra vez, al cuento de las cuatro esquinas administrativas: Principado de Asturias, Ayuntamiento de Oviedo, Tesorería General de la Seguridad Social —TGSS— y Universidad de Oviedo. Tres patas de la administración socialista y una del PP municipal.
En ocasiones, la difusión pública de determinadas iniciativas solo busca una apariencia de claridad social, sin precisar la prolijidad de la tarea. Pero incluso bajo esa luz tenue, lo que destaca es lo que no se dice; y ahí, en este ambiente de desconfianza hacia las instituciones, germina la crítica preventiva.
Así están los tiempos y, cabe añadir, tal asunto no compete a la llamada sociedad civil, como ahora se identifica a los ciudadanos bajo una envolvente terminológica que busca el acotamiento de una eventual acción.
Se trata, en definitiva, de convertir a los paisanos en un eje instrumental sobre el que aplicar las sordinas del poder, una vez abducido por los dislates políticos. A eso lo llaman participación social, aunque en la trastienda —con excepciones mínimas— operan los agentes de la política tratando de atemperar la frustración colectiva.
El plan estratégico que no vio el Cristo
En este escenario de penumbras viejas, de mostrar sin enseñar, la Universidad de Oviedo presentó su Plan Estratégico 2022-2024, en abril de 2022, y, en octubre de 2025, un informe de seguimiento. El mamotreto fue una evidencia conservadora, un trámite administrativo olvidadizo. Un marco declarativo consustancial a la operativa de las universidades públicas, la función burocrática de “en qué estamos”.
Ni media línea evocadora del Campus del Cristo; pareció, pues, cubrir el necesario expediente. Una hilaridad ante el proyecto universitario más ambicioso del último medio siglo. Ni un asomo a las grandes decisiones de la institución: solo gasto corriente con aderezos.
Tampoco lo ha puesto fácil el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Diez años para alumbrar la cesión del Campus del Cristo a la Universidad de Oviedo, mediante una resolución de 26 de diciembre de 2024, refleja la tartamudez mental propia de la política.
Una cesión de consecuencias mayores
Esta cesión no ha suscitado, para los perplejos, críticas en la sociedad civil, las administraciones ni los agentes sociales, que parecen mudos en este funeral administrativo. No es cuestión de legalidad; no es esa la tesitura. Ha sido, a pesar del mutis burocrático del Principado, una equivocación monumental.
Se rompe la lógica jerárquica del Estado autonómico que recae en el Gobierno asturiano, se erosiona la coordinación administrativa y se reduce el margen para otros usos públicos de interés general. Una torpeza institucional que empobrece al territorio.
Es, pues, un error político de primera magnitud, salvo que dicha decisión se tomara con la aquiescencia previa del Principado. Se evita un marrón gracias al usufructo de la renuncia. Quizá algún día se sepa… o no. En síntesis, una traición a Asturias, por muy institución pública que sea nuestra universidad. En este escenario de las cuatro esquinas, el Principado se relega a un papel secundario en un proyecto capital.
Anteproyectos, memorias y expectativas
En medio de este desiderátum de decisiones —sin duda políticas, de mala política—, el señor rector ha anunciado el estado del futuro Campus Christi, reiterando que ha informado al Consejo de Gobierno sobre un anteproyecto arquitectónico. No sabemos muy bien de qué, a la vista de lo que se conoce.
No lo dice el autor de estas letras. Son las dudas de expertos y miembros de la comunidad universitaria. Su publicación generó expectativas, pero el análisis técnico e institucional revela un diagnóstico sin fisuras: una memoria justificativa. Un marco de intenciones, útil para comunicar y poco más, que no supone una base real para iniciar obras, coordinar administraciones o garantizar plazos y presupuestos.
La Escuela Internacional y el exceso retórico
A ello se suma un anuncio, con alharacas: la Escuela Internacional o Centro de Posgrado. No es una idea propia que colocar en el medallero académico regional; es la derivada del Real Decreto 99/2011, que ordena las enseñanzas oficiales de doctorado en España. Lo de internacional es un exceso retórico aplicado a algo que ya existe y que no aporta sustancia nueva.
Ya se sabe: sitio pequeño, fantasía grande.
Aunque se han tomado su tiempo para esa decisión —pues tal tarea la asume la Comisión de Doctorado—, tampoco han andado muy finos: catorce años para una aprobación formal que no adquirirá forma operativa antes de 2027. Queda bonito, sin duda.
Con estas hechuras, cuesta creer que Uniovi pueda competir, innovar o transformarse desprendida del RD 99/2011, cuando el remate de los grandes proyectos tarda décadas en ejecutarse. Aunque se publicite como un gran logro, la realidad es menos numinosa.
El PERI, el urbanismo y la realidad testaruda
Todavía estamos con el barullo de las competencias y los trámites previos de aprobación del Plan Especial de Reforma Interior —el PERI— del Cristo, que parece que no se alumbrará —muy probablemente— hasta mediados de 2029.
Así que los planificadores universitarios podrán emborronar líneas de tinta en una declaración de intenciones que ya veremos si encaja en el PERI —y cuyos efectos sobre un Plan Director aún por definir están por ver—, porque, sin faltar al respeto a nuestra casa de estudios, no puede obviarse quién marca el ordenamiento: las normas, los parámetros y las condiciones de actuación. A la postre, el presupuesto que exige un plan financiero serio.
Que una cosa es predicar desde el edificio de las Recoletas —San Francisco, 3—, con el vecino Valdés Salas contemplando, hierático, el correr de las zozobras del viejo caserón, y otra muy distinta es que lo imaginado pueda sostenerse frente a la tozuda realidad y los criterios que se cruzan en las cuatro esquinas. La espera no impide bosquejar el Plan, pero no conviene olvidar que el destino de cada trazo lo afinará el urbanismo cuando dicte, por fin, sus líneas maestras.
Infografías, prisas y tentaciones inaugurales
Convendría tener cuidado con avanzar con la infografía a lo Calatrava, que quedará muy ecuménica, pero aún no tiene una forma con tino y, como van las cosas, diez años nos contemplan por delante… o más. Que estas tentaciones de avanzar el futuro y mostrar lo prematuro van camino de imitar al presidente Areces, con cinco inauguraciones en precario del nuevo HUCA de la Cadellada.
Ahora aparecen las prisas políticas por mostrar que se está en marcha. Un espejismo administrativo, pues lo que se anuncia en las cuatro esquinas no requiere de un PERI al hallarse fuera del mismo. Es, por tanto, lo que interesa mostrar ante un horizonte amenazado por los procesos electorales, y sabe lo que nos reserva Dios.
Oviedo al quite: licencias, aceras y farolas
Entre tanto, el Ayuntamiento de Oviedo, al quite, con sus licencias municipales haciendo caja y a la espera de la decisión última del Principado. Que está muy bien eso de aguardar a que el PERI ilumine el camino, pero, mientras tanto, hay farolas y aceras que no comprometen un futuro de diseño. Así que ya puede ir haciendo sus cosinas, que para arreglar baldosas no hace falta esperar a que la vara de Aarón ilumine el plano del urbanismo como una revelación celestial.
Cien millones y un milagro pendiente
Volviendo a la Universidad, poner a la ruleta un centenar de millones para Campus Christi se antoja una apuesta escasa… una cosa de niños, habida cuenta de lo que falta, de los retrasos y de ese euro digital que parece haber olvidado la inflación y el estrecho de Ormuz. Aunque sea dinero del Monopoly —que vaya usted a saber quién va a acoquinar—, si lo paga el Principado, algo tendremos que decir los de la sociedad civil, esclavos de la hacienda pública. Tengo para mí que ese guarismo y sus pretensiones no se acercarán ni de lejos a lo que la realidad encarna.
Así que vamos con retraso, y aquí seguimos… ¡a la espera de un milagro!
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«Encerrado en precioso mármol para la mansión eterna el tierno cuerpo de
nombre Ithacius».
Sarcófago de la capilla Nuestra Señora del Rey Casto (catedral de Oviedo,
siglo V-VI).
Acerca de las lanzas coloradas:
Novela de Arturo Uslar Pietri con alusiones a la autobiografía del general venezolano José
Antonio Páez Herrera (Capítulo IX).
