Asturias Liberal > Asturias > El asturiano Pérez Cueto, Babel y el censo electoral: cuando el código conoce los pasillos

El INE ha adjudicado a Babel Sistemas de Información un contrato de 1,58 millones de euros para mantener y desarrollar las aplicaciones del censo electoral. Hubo una sola oferta: la de Babel.

El Instituto Nacional de Estadística ha adjudicado a Babel Sistemas de Información un contrato de 1,58 millones de euros para prestar asistencia técnica, soporte, mantenimiento y desarrollar las aplicaciones del Sistema de Gestión del Censo Electoral. El procedimiento era abierto, pero solo se presentó una oferta: la de Babel.

En la empresa ocupa una posición decisiva José Alberto Pérez Cueto, nombrado apoderado de la sociedad en marzo de 2026 tras una trayectoria en su seno desde 2012. Pérez Cueto tiene una inequívoca raíz política asturiana: fue diputado del PSOE en la Junta General del Principado, diputado socialista por Asturias en el Congreso y director general de Modernización, Telecomunicaciones y Sociedad de la Información durante el Gobierno de Vicente Álvarez Areces.

De la Administración asturiana al negocio público tecnológico

En aquel último puesto no gestionaba precisamente los floreros de la Consejería. Su dirección general participaba en la digitalización de la Administración asturiana, las telecomunicaciones, los sistemas informáticos y la contratación tecnológica.

El salto a Babel: la puerta giratoria

En 2012, después de abandonar el Gobierno regional, se incorporó a Babel para dirigir su actividad relacionada con el sector público.

La trayectoria posterior de la empresa permite entender por qué el contrato del censo no constituye una incursión aislada. Una larga historia de contratos con las administraciones públicas con adjudicaciones a Babel como único concurrente precede a la reciente adjudicación del INE para algo tan sensible democráticamente como la gestión informática del censo electoral. Al menos, una cierta alarma sí despierta. ¿O no?

Desde el año de su incorporación a Babel, 2012, esta empresa ha trabajado para el Instituto Nacional de la Seguridad Social, la Gerencia de Informática de la Seguridad Social, la Tesorería General, el Servicio Público de Empleo Estatal, la Agencia Tributaria, el Instituto Social de la Marina, el Ministerio de Defensa, la Armada, la Policía Nacional, el Servicio Andaluz de Salud y diferentes administraciones autonómicas.

Los trabajos abarcan sistemas de prestaciones por desempleo, auditorías de la Seguridad Social y aplicaciones económicas, además de minería de datos tributarios, administración electrónica, gestión patrimonial de Defensa, sostenimiento de la Armada, ciberseguridad y desarrollo de aplicaciones críticas.

Babel no ha entrado ocasionalmente en la Administración: ha construido durante más de una década una posición estable en algunos de sus sistemas más sensibles.

UTE, adjudicaciones directas y ofertas únicas

Parte de esos contratos fueron obtenidos mediante uniones temporales con grandes consultoras como Indra, Accenture, Sopra, Software AG o PwC. Pero Babel también ha recibido numerosas adjudicaciones directamente como contratista principal.

En 2022 obtuvo por 939.000 euros el mantenimiento de la aplicación centralizada del censo electoral. También entonces hubo una sola oferta.

En 2023 recibió directamente más de 16,6 millones de euros para desarrollar sistemas de la Intervención General de la Seguridad Social, además de otro contrato de casi dos millones para auditorías de mutuas y empresas colaboradoras.

En 2024 sumó nuevos trabajos para la Seguridad Social y Defensa.

Cuando el proveedor se convierte en memoria institucional

Pero ahí reside precisamente el problema estructural. Cuantos más años permanece una empresa y un alto cargo de la misma con filiación política, como Pérez Cueto, dentro de un sistema, más conocimiento acumula y más costoso resulta sustituirla. El proveedor deja de ser solo un contratista y se convierte progresivamente en depositario de la memoria tecnológica de la Administración.

La competencia sigue figurando en los pliegos, pero en la práctica el mercado puede «estrecharse» hasta dejar un único candidato. El procedimiento conserva la forma competitiva, pero la dependencia tecnológica u otras razones menos técnicas pueden haber decidido buena parte del resultado antes incluso de abrirse las ofertas.

La cuestión no es únicamente quién gana un contrato, sino cuánta capacidad conserva la Administración para cambiar de proveedor sin poner en riesgo sus propios sistemas. O dicho por activa: ¿cuánta simbiosis existe entre Babel, Pérez Cueto y ciertas administraciones y entes públicos a la hora de realizar determinados trabajos sensibles política y administrativamente?

La fotografía resultante no es la de una consultora cualquiera. Es la de una empresa que, desde 2012, ha construido una posición profunda en la infraestructura informática del Estado, especialmente en Seguridad Social, empleo, Hacienda, Defensa y gestión electoral.

No hay delito aparente en ello. Pero cuando la tecnología se convierte en memoria institucional, quien controla el código conoce también los pasillos y las necesidades políticas y administrativas de los gestores públicos.

La dependencia pública del siglo XXI ya no siempre se reconoce solo por las puertas giratorias. A veces se encuentra en el software, las bases de datos y los sistemas que nadie se atreve a sustituir y que alguien puede manipular.


Fuentes documentales
  1. BOE: contrato del INE para el Sistema de Gestión del Censo Electoral, 2026.
  2. BOE: mantenimiento de la aplicación centralizada del censo electoral, 2022.
  3. BOE: sistemas de la Intervención General de la Seguridad Social, 2023.
  4. Junta General del Principado: trayectoria parlamentaria de José Alberto Pérez Cueto.
  5. Congreso de los Diputados: actividad parlamentaria de Pérez Cueto.

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