Asturias Liberal > Asturias > Indra ya tiene un plan para Cataluña. Barros, ¿para cuándo?

La SRP ya ha remitido a Duro Felguera la oferta no vinculante de casi 10,7 millones por Barros. Sin embargo, Indra todavía no ha asumido públicamente un compromiso equivalente: no hay arrendamiento firmado, calendario industrial ni definición de productos. Mientras Asturias compra, la compañía aplaza hasta finales de noviembre su estrategia general y desarrolla en Cataluña una política territorial mucho más concreta.

Asturias paga primero

El Principado ya ha hecho su parte sin que nadie se lo haya pedido expresamente. O, al menos, la parte que cuesta dinero.

La Sociedad Regional de Promoción remitió el 18 de septiembre a Duro Felguera la oferta no vinculante para adquirir el taller de Barros por cerca de 10,7 millones de euros. La Administración autonómica espera cerrar en tres meses tanto la compraventa como el posterior alquiler a Indra.

Es un avance formal en la linea de lanzarse a una piscina de la que no se sabe si contiene agua o, al menos, agua suficiente para soportar el peso del dinero público que desembolsaremos.

No conviene, por tanto, confundirlo con una operación terminada por más que Adrián Barbón, en casi plena carrera electoral, pretenda convencernos de lo contrario.

La compra no se ha perfeccionado y el contrato de arrendamiento ni siquiera está negociado en sus aspectos esenciales.

El propio comunicado del Principado reconoce que Sekuens acaba de iniciar conversaciones con la dirección de Indra para «perfilar su implantación». Dice también que la compañía «podría» poner en marcha allí su segunda factoría asturiana. Los verbos importan: perfilar no es contratar y podría no significa hará.

El Comercio informa de que la oferta ya ha sido trasladada a Duro Felguera. Pero la noticia verdaderamente pendiente no es que la SRP quiera comprar.

La noticia que deberíamos destacar es la que Indra debería dar para hacer creíble una parte del proyecto.

E Indra sigue en silencio completo. Un silencio que, en sus planes para Cataluña, no guarda.

Solo cuando Indra explique públicamente qué compromiso está dispuesta a asumir con Barros habrá un paso seguro. Un paso, no una fábrica en marcha. Para eso hacen falta muchos más escalones

Al cierre de este artículo no consta un comunicado corporativo de Indra aceptando la instalación, precisando qué superficie alquilará o identificando los vehículos o componentes que fabricará.

Tampoco consta una inversión propia específicamente asignada a Barros ni un calendario para los cien empleos prometidos. Siguen sin conocerse la renta, el reparto de los gastos de acondicionamiento, las garantías de permanencia y las penalizaciones por incumplimiento.

En Cataluña habla Indra; en Asturias, el Principado

En Cataluña, por el contrario, Indra habla en primera persona. En Asturias, habla el Principado por ella.

La compañía anunció oficialmente en mayo que «redobla su apuesta y expansión en Cataluña». Presentó un plan territorial de crecimiento e inversiones, reunió a más de doscientas empresas e identificó 350 compañías dentro de su ecosistema catalán, de las cuales 130 estarían relacionadas con la defensa.

También proclamó su intención de proyectar el liderazgo industrial de Cataluña en Europa. Allí existen estrategia, interlocución empresarial, estructura directiva y un discurso corporativo perfectamente reconocible.

Sobre Barros existe una oferta pública para comprar una nave.

Un plan estratégico aplazado hasta noviembre

A esta diferencia se añade el enésimo aplazamiento del nuevo plan estratégico general de Indra. La fecha publicada es el 25 de noviembre, que a efectos políticos e industriales equivale a dejar las decisiones para el final del año. Según Vozpópuli, el documento recogerá ya las líneas maestras del nuevo tándem formado por Ángel Simón y Josep Maria Recasens.

Por todo ello la pregunta sigue siendo la misma que formulamos hace meses:

¿Por qué debe la SRP avanzar en una inversión inmobiliaria de 10,7 millones antes de conocer ese plan? ¿Por qué se pide a Asturias que confíe ahora en una estrategia empresarial que la propia empresa no hará pública hasta finales de noviembre?

La hipótesis de la catalanización

La información de Vozpópuli sostiene que altos directivos sospechan que Simón pretende trasladar la sede de Indra desde Alcobendas a Barcelona por indicación política de Moncloa.

La empresa niega que esté trabajando en ese traslado. Es una negación que obliga a mantener la cautela, pero que tampoco despeja necesariamente todas las incógnitas: si una operación de esa naturaleza estuviera siendo estudiada, Indra podría considerar prematuro anunciarla antes de adoptar una decisión definitiva.

Y también cabe, naturalmente, que nunca llegue a materializarse, porque en promesas incumplidas con objetivos políticos, Moncloa, la del actual Presidente, es especialista.

El eventual traslado de la sede permanece, por tanto, en el terreno de las informaciones no confirmadas. Pero no aparece aislado, sino dentro de una orientación hacia Cataluña que sí está bien documentada y explicitada por la propia direcciónde Indra.

También lo están la concentración allí de buena parte de la actividad ejecutiva de Simón, el nombramiento de directivos procedentes del ecosistema empresarial catalán y la existencia de un plan territorial mucho más desarrollado que el conocido para Asturias.

La sede podrá cambiar o no; el desplazamiento de prioridades hacia la comunidad que preside Salvador Illa ya merece ser tenida en cuenta.

Y esa evolución tiene lógica política.

Cuarenta y ocho diputados frente a siete

En las últimas elecciones generales, las cuatro provincias catalanas eligieron 48 diputados: 32 Barcelona, seis Girona, cuatro Lleida y seis Tarragona. Asturias eligió siete. Es una diferencia de casi siete a uno, recogida en el real decreto de convocatoria electoral. A ello se añade la capacidad de los partidos catalanes para condicionar mayorías parlamentarias y la importancia estratégica que Moncloa concede al Gobierno de Salvador Illa.

La cuestión de alta gravedad que hay detrás de ello es: una empresa participada decisivamente por el Estado, alimentada por grandes contratos públicos de defensa y convertida en instrumento del denominado campeón nacional no opera en un vacío político.

Las prioridades territoriales de Pedro Sánchez importan, y mucho. Y en una empresa debería no importar.

Puede llamarse catalanización de Indra o desmadrileñización de su centro de poder. Lo verdaderamente preocupante para Asturias sería que esa reorganización dejara a nuestra comunidad en el papel de financiadora inmobiliaria de proyectos que se deciden, se dirigen y se dotan de carga de trabajo desde otros territorios.

Barros y el riesgo que asume Asturias

Barros agrava la pregunta porque la SRP pretende comprar la instalación completa cuando Indra únicamente necesitaría una parte. Si finalmente alquila menos de la mitad de la superficie construida, su renta difícilmente podrá amortizar por sí sola toda la inversión pública. El resto del activo, sus actuales inquilinos, los costes comunes y el riesgo de encontrar nuevos usos quedarían en manos de la sociedad regional.

Mientras tanto, Asturias ya dispone en Trubia de una fábrica operativa de Santa Bárbara Sistemas-GDELS, con trabajadores, ingeniería, maquinaria y experiencia acreditada. Una política nacional de defensa razonable debería coordinar y aprovechar esas capacidades antes de financiar duplicaciones cuya adicionalidad industrial no se ha explicado.

Comprar otra dirección postal no aumenta por sí solo la soberanía industrial española.

La pregunta debe responderla Indra

Por eso, «Barros, ¿para cuándo?» ya no significa preguntar solo cuándo comprará el Principado. El Principado está dispuesto, lamentablemente, a pagar. La pregunta debe dirigirse también a Indra:

¿Cuándo firmará el alquiler?

¿Qué fabricará?

¿Cuánto invertirá específicamente en Barros?

¿Cuándo contratará a los cien trabajadores?

¿Qué programas sostendrán realmente la planta?

¿Qué ocurrirá con la superficie que no utilice?

¿Y qué garantías recibirá Asturias si las prioridades corporativas terminan desplazándose hacia Cataluña?

Cataluña tiene un plan de Indra. Asturias, de momento, tiene una oferta de la SRP.

Barros será un proyecto industrial cuando Indra se comprometa. Hasta entonces sigue siendo una compra inmobiliaria realizada en su nombre.

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