No hay charco en el que el pdte. asturiano no quiera meterse sin perder ocasión de dejar ver obscenamente su simpleza.

Para sorpresa de nadie, es lo suficientemente prudente como para evitar aquellos asuntos que afectan directamente a su deficiente gestión o a la corrupción de su partido o de su amado líder, más conocido como P. S. o «el puto amo» (Óscar Puente dixit).

El marido de Begoña, rótulo que se debería imponer dentro de las filas socialistas por sonar más feminista, ha convocado elecciones generales, sin que nadie creyese en esa posibilidad, no por su fortaleza, que ya lleva años mellada por sus traicioneras alianzas parlamentarias y por su corrupción, sino por su trilerismo.

A Sánchez, como al pdte. asturiano, ya solo sus fieles se lo creen, a la manera en como se cree en el horóscopo.

Vergüenza ajena e inutilidad pública

Tener un presidente autonómico que dé vergüenza ajena no es lo peor que le puede pasar a una Comunidad Autónoma, es infinitamente peor tener un presidente inútil para la cosa pública y que, además, dé vergüenza ajena.

No hay día que su ego no le domine y nos regale alguna pueril reflexión, a la altura de un niño de primaria, en la que el principal objetivo sea vanagloriarse de sí mismo. Y tan creído está de su persona que no alcanza a ver las consecuencias de sus actos virtuales.

Recordemos, si no, el reciente momento en el que reconocía falsamente humilde que iba cada noche a dormir a su casa, sin percatarse de que usa coche oficial y hay, al menos, un chófer, al que tiene de la Junta a Laviana y de Laviana a la Junta, con su correspondiente huella de carbono.

El fallecimiento de Mari Carmen Abascal (infantilizada por la progresía como «Maricarmen») le sirvió para expresar su profundo dolor por lo sucedido, al mismo tiempo que colaba las virtudes que, según él, le adornan (humanidad, empatía, &c.), dolor que no brotó por los más de 600 desahucios que se ejecutaron en Asturias en 2025.

El diálogo que no admite contradicción

La imagen de hombre dialogante, que solo existe en su cabeza, se viene abajo por la vía de los contundentes e inapelables hechos: hace unas semanas, en dos situaciones distintas, el ser de luz que imagina que es se desvaneció a los ojos de todos mandando callar a quien le llevaba la contraria o le destapaba sus vergüenzas políticas; al modo en como en su cuenta de X pide diálogo, «DEMOCRACIA» y no insultar, y nos insulta a todos cerrando los comentarios a quien no le baile el agua.

Las continuas alusiones a Adolfo Suárez y a la Transición hacen pensar que se autopercibe como el primero y cree que la transición ha sido la panacea universal, algo que a estas alturas solo lo pueden creer los ingenuos o los idiotas, y si no, relean el título VIII de la Constitución Española…

De aquellos barros, estos lodos.

Las contradicciones del liderazgo socialista

A su bajura como pdte. autonómico hay que sumarle su contradictorio liderazgo al frente de la FSA: mientras muestras públicamente continuas pataletas, enfados, berrinches contra decisiones del Gobierno socialista de España que perjudican gravemente a Asturias, se inclina entregado ante el hombre profundamente enamorado.

La actual Delegada del Gobierno, la mujer en el Peugeot, la que sabía de los tejemanejes del ministro, de su afición por las prostitutas, que sospechaba de los negocios turbios de Santos Cerdán y que calló, Adriana Lastra, ha sido nombrada a dedazo como número uno al Congreso, sin esas primarias de las que tanto alardeaba antaño y cuya ausencia, por la vía del «aquí mando yo», han causado malestar entre sus filas.

La tumba del autobombo y el sentimentalismo

El pdte. asturiano carece de los rudimentos que le habilitan como político y el primero de ellos es comprender que la política no es ni ética ni moral. Su afición por el autobombo y el sentimentalismo están siendo su tumba.

Una que se ha cavado el solo y que ya tiene hondura suficiente como para no pasar desapercibida.

Asturias Liberal
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