Asturias Liberal > España > Los accidentes de tren, un centenar de muertos y la miseria política de…
Una colisión por alcance

Una colisión de trenes por alcance. Piensen que hablamos de un problema resuelto hace más de cien años. Ya no funciona nada en esta España que nos dejan.

Consternado, con la indignación a flor de piel y hasta las narices del ministro, reitero lo que hemos dicho más de una vez: el trabajo de un ministro no consiste en publicar tuits, sino en hacer que su ministerio funcione. Y el de este tuitero diarreico consiste en garantizar que las infraestructuras estén en condiciones de prestar los servicios para los que existen.

Media red del sur de España ya no es AVE por falta de mantenimiento y de seguridad. Ahora, en el sur, ni hay AVE ni lo habrá en mucho tiempo. Pero lo verdaderamente grave es que hay un centenar de españoles que confiaron en algo que no funciona y hoy no están, nos faltan. Pensaron que no pasaba nada, que todo era una disputa política, que las advertencias no eran ciertas.

Las advertencias y las responsabilidades

Las desgracias son, muchas veces, imprevisibles. Pero ¿cuánto ha pasado desde Adamuz? Nueve meses y 46 muertos. Desgraciadamente, ahora parece que superaremos aquella cifra.

En derecho se utiliza la expresión res ipsa loquitur: la cosa habla por sí sola. Aquí resulta difícil no recordarla. Qué pena haber tenido razón. Nunca esperábamos tener tanta.

Porque nos lo temíamos. Porque el mantenimiento de una infraestructura exige previsión y dinero: previsión que requiere atención y dinero que debe destinarse a conservarla, no a favorecer a los amigos, a las amigas de un ministro, a su asesor, a su mamporrero o a los de un expresidente.

Dinero que no llega a donde debe porque se lo gastan en corrupción, un ministro que no presta atención a su negociado y un Gobierno de inútiles. En unos ministerios se hacen leyes estúpidas, inoportunas e inservibles que lesionan derechos de todos. En otros, la negligencia y la estulticia pueden costar vidas.

La bajeza moral y la falta de humanidad

Pero hay más circunstancias sobre las que debemos reflexionar.

Es pronto para responder a muchas preguntas. Demasiadas. Sin embargo, hay cuestiones estrictamente políticas que no deben quedar al margen y que retratan la bajeza moral y la falta de humanidad de estos… Dejémoslo ahí. Que cada uno adjetive como quiera, o incluso que sustantive. Todas esas cuestiones tienen que ver con este Gobierno.

Primero. Las bromas y sus consecuencias

¿Recuerdan el programa del payaso oficial de la izquierda española en el que apareció el ministro? ¿Recuerdan las bromas con el funcionamiento del ascensor y de los trenes?

Aquellas bromas inhumanas merecen una respuesta: de los guionistas, del director, del presentador, del ministro y de todo su equipo. Todos deberían asumir las consecuencias. Espero que hayan ganado mucho dinero con sus ocurrencias, porque, en mi opinión, ninguno debería volver a ocupar una tribuna o una responsabilidad semejante, merecen el hambre que preludia el ostracismo.

Las asociaciones de víctimas deberían valorar si aquellos hechos pueden tener encaje en el artículo 173.1 del Código Penal. Y, si existe responsabilidad penal, que se exija.

Segundo. La prudencia sobre las causas y las explicaciones políticas

Hoy, cuando todavía se están contando las víctimas, se apresuran a hablar de fallo humano. ¿Para amortiguar el golpe político? Si ese es el propósito, cuesta imaginar una maniobra más miserable, más ruin y más canalla. Por mucho que lo aconseje el manual del político, hoy corresponde guardar prudencia sobre las causas.

Esa prudencia no impide exigir explicaciones. Va siendo hora de que se aclare lo ocurrido en Adamuz, se investigue este accidente y caiga el peso de la ley sobre quienes resulten responsables. Y de que se asuman también las responsabilidades políticas. No nos despistemos.

¿Qué más hace falta para tomarse en serio la cosa pública?

PD. 1. La huelga de maquinistas y las reclamaciones de seguridad

Y, por cierto: el accidente de tren de Toledo se produce un día antes de la huelga de maquinistas convocada para exigir mejoras de seguridad. Semaf había anunciado para este jueves, 29 de octubre, un paro de 24 horas entre cuyos motivos figuraba la falta de avances en esa materia. Antes del siniestro, Transportes ya había establecido los servicios mínimos y Renfe había rechazado públicamente las razones de la protesta.

Ese antecedente no explica por sí solo las causas del accidente, pero obliga a preguntar qué se estaba reclamando y qué respuesta se había dado.

PD. 2. Ministro, ¿recuerdas lo que dijiste de Mazón?

Lo llamaste «verdugo» de los afectados por la DANA y cuestionaste su presencia en el funeral oficial de las víctimas. Afirmaste que, «si el Partido Popular fuera un partido decente», Mazón nunca debería haber asistido en calidad de presidente.

Cuando dimitió, dijiste que su dimisión llegaba «tarde y mal» y que se marchaba «mintiendo y dando un espectáculo lamentable».

Y, cuando te compararon con él, aseguraste que «cualquier comparación con Mazón es ofensiva». Defendiste que el Ejecutivo había estado operativo y recalcaste que tú no estabas «escondido» durante la crisis.

Conviene recordar las palabras propias cuando llega el momento de responder por la gestión propia.

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