La UNIOVI, ese ente docente e investigador que solo el pasado año costó 189 millones autonómicos y al menos 14,1 millones estatales a los contribuyentes, sigue revelando fisuras y una deriva preocupante hacia la falta de rendimiento.
Eso sí, en el relato que su rector, Ignacio Villaverde, ofreció en 2025 cuando se anunciaba la llegada de universidades privadas a Asturias sacaba pecho por su poder investigador a la vez que abogaba por poner cortapisas a nuevos centros universitarios.
Sin competencia, la UNIOVI es la mejor universidad de Asturias, sin duda.
Pero la realidad es terca y acaba por salir a la luz la verdad de la insigne institución, aunque solamente en este medio apasionado por Asturias y su progreso se podrá encontrar.
La Nueva España opta, en cambio, por edulcorar y ayudar al rector con un relato muy, muy sesgado.
Cuenta pues LA NUEVA ESPAÑA que la Universidad de Oviedo ha bajado en el ranking de Shanghái del tramo 601-700 al 801-900, pero pone vendas a la mala noticia.
Sucede que la noticia viene acompañada enseguida de la explicación embellecida de siempre: el Rectorado atribuye tal descenso a la jubilación de investigadores «de gran peso» y confía en que el relevo generacional lo vaya arreglando.
Es una explicación que se da por buena sin demostrarla. Una forma cómoda de contarlo: se jubila gente, la universidad envejece y el ranking baja casi como si fuera algo natural. Y no, no es normal.
El caso es que el periodista no se molestó lo más mínimo en acudir a la fuente clara de las causas de dicha caída. Más cómodo repetir la simpleza de las jubilaciones, ¿no? Pues nosotros sí hemos ido, como es habitual, al agua limpia.
Es así que los datos cuentan otra historia:
●El indicador de investigadores altamente citados pasa de 6,6 a cero;
●baja la puntuación de artículos indexados
●¡y el rendimiento por profesor cae de 13,8 a 12!
Solo mejora un poco el indicador de publicaciones en Nature y Science, de 5,8 a 6,4. Dos revistas que viven de publicar artículos científicos.
¿Resultado? La UNIOVI baja más de lo que Villaverde es capaz de explicar con la honestidad que es de esperar en quien sirve.
Por eso acude a disfrazar la verdad con ayuda de un periodista que no hace bien su trabajo. Para ello debería investigar algo más él también.
El diagnóstico interno que no conviene titular
El informe de seguimiento del Plan Estratégico, elaborado por la propia UNIOVI, es aún bastante más claro de lo que sugiere el discurso público. Qué facil hubieraa sido publicar los hechos que la propia Universidad conoce.
●Investigación y Transferencia obtiene 2,3 puntos sobre 4, la peor nota de todos los ejes.
●La definición de recursos humanos, materiales y organizativos recibe un 1,5;
●la gestión digital de la investigación, otro 1,5;
●la oficina de proyectos y la transferencia de resultados, 1,7;
●y la estrategia de colaboración externa, 1,6.
El documento reconoce múltiples problemas en planificación, recursos, apoyo a proyectos, transferencia y coordinación.
No permite calcular exactamente (algo insólito en la institución de la ciencia y el conocimiento) qué parte de la caída del ranking corresponde a cada cosa, pero sí deja ver un conjunto de debilidades estructurales bastante más sólido que la explicación de las jubilaciones.
La competencia que solo se acepta en el discurso
Lo importante del ranking es que es relativo. Shanghái no da aprobados fijos: compara producción, citas e impacto entre miles de universidades. Puedes seguir publicando y aun así bajar si otros lo hacen mejor. Y la UNIOVI no está mejorando ni manteniendo posición: está bajando dos tramos. Y sí, lo hace frente a otras universidades.
Toda una imagen calcada de la Asturias que pierde posiciones y competitividad en industria, campo, renta per capita……
Ignacio Villaverde dijo en mayo de 2025 que las privadas «tienen que competir con nosotros» y que «no se lo vamos a poner fácil». En teoría, competencia, pero en la práctica, ya había marcado como «línea roja» que el SESPA tuviera como único referente a la Universidad de Oviedo, y después aseguró que no cedería «en ningún caso» plazas en los tres hospitales universitarios.
A eso añadió que las privadas «nunca traen talento» y añadió que lo propio de la pública es el mérito. Y lo de la privada, ¿no? No, debe ser que lo de la privada solo es cobrar a los alumnos un montante relativo muy inferior al que UNIOVI cobra a los contribuyentes.
Y lo cierto es que la mera existencia un mecanismo selectivo para entrar en UNIOVI, si es eso a lo que se refiere Villaverde, no garantiza nada, porque una nota de corte por falta de plazas no es un certificado automático de talento, ni pagar una matrícula en la privada demuestra lo contrario.
La ironía es evidente. Villaverde llegó a decir que las privadas no investigan porque no les sale rentable y presentó a su universidad como responsable del 80% de la I+D en Asturias. Mas poco después, su propia institución ve caer varios indicadores de producción e impacto investigador.
¿Es o no patético?
Ya advertí en Asturias Liberal que la ideología de izquierdas, por un lado, y el corporativismo, por el otro, estaban frenando la competencia universitaria. Shanghái solo pone ahora un espejo incómodo: la competencia no se defiende en discursos mientras se levantan barreras a los demás.
La universidad pública necesita financiación y protección, sí; pero el monopolio no es lo mismo. Y una jubilación no sustituye a una estrategia.

Español e hispanófilo. Comprometido con el renacer de España y con la máxima del pensamiento para la acción y con la acción para repensar. Católico no creyente, seguidor del materialismo filosófico de Gustavo Bueno y de todas las aportaciones de economistas, politólogos y otros estudiosos de la realidad. Licenciado en Historia por la Universidad de Oviedo y en Ciencias Políticas por la UNED
