Asturias Liberal > Asturias > El consejero Borja Sánchez activa el modo electoralista

El 5 de octubre ocurrieron dos cosas casi simultáneamente. A primera hora, Pedro Sánchez anunció la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones generales para el 29 de noviembre. Poco después, Borja Sánchez comparecía en Oviedo para presentar los compromisos de la Consejería de Ciencia, Industria y Empleo derivados del Debate de Orientación Política celebrado dos semanas antes.

La comparecencia estaba incluida previamente en la agenda del Gobierno asturiano, de modo que la coincidencia temporal no demuestra que estos anuncios fueran preparados para la convocatoria de Sánchez, pero también es cierto que la perspectiva electoral ya estaba activada. Por tanto, desde ese momento, cada Gobierno, incluido el de Adrián Barbón gobierna también bajo un foco electoral.

Para un medio, como Asturias Liberal, que fiscaliza al poder, eso obliga a mirar con especial cuidado qué se presenta como realidad, qué está verdaderamente en marcha y qué continúa dependiendo del futuro.

Porque el problema de varios de los anuncios presentados por Borja Sánchez no consiste en que sean completamente falsos, sino que combina en el mismo paquete algunos hechos, bastantes tramitaciones sin término y muchas expectativas demasiado difusas.

Proyectos y planes existen, al menos en el papel del BOPA: expedientes, dinero público, obras, estudios, terrenos y decisiones administrativas. La cuestión está en qué grado de realidad tiene cada cosa y cuánto falta para que produzca el resultado económico anunciado.

No significa lo mismo disponer de una subestación en construcción que anunciar otra que saldrá a información pública. No significa lo mismo reservar suelo que tener una fábrica real y cerrada para construir en él y ponerse a fabricar. Ni tampoco puede sugerir, como sugiere el Consejero, que identificar 22 millones de metros cuadrados susceptibles de utilización industrial equivale a disponer mañana (ni pasado mañana) de 22 millones de metros cuadrados urbanizados, electrificados y preparados para recibir empresas. NO.

Y tampoco significa lo mismo crear las condiciones para que una empresa pueda invertir que tener ya a esa empresa con financiación cerrada, decisión definitiva de inversión, fábrica construida, trabajadores contratados y producción vendiéndose. Asturias ha sido objeto de demasiadas promesas incumplidas por mala gestión y carencia de esfuerzo gestor en las últimas décadas.

Cuando todos esos elementos se presentan juntos (millones, hectáreas, subestaciones, polos tecnológicos, fábricas y empleos) el futuro se acerca visualmente al presente como una infografía o una bonita maqueta de márketing.

Eso es lo que vamos a separar hoy: qué hay, qué se está tramitando y qué sigue perteneciendo al «veremos».

60 millones y 22 millones de metros cuadrados: preparar suelo no es tener inversiones

Empecemos por uno de los anuncios que más fácilmente puede producir una imagen de gran transformación industrial.

El Principado pondrá en marcha un nuevo Programa de Espacios Industriales, al que atribuye una movilización de 60 millones de euros entre 2027 y 2030. Paralelamente identificará siete grandes bolsas de suelo que en conjunto superarían los 22 millones de metros cuadrados y que podrían utilizarse para recibir inversiones de gran escala, según el anuncio realizado por Adrián Barbón en el Debate de Orientación Política. Inversiones cuyas empresas o no existen aún o no muestran el perfil adecuado de seriedad inversora o siendo serias, recelan del retraso en las obras de infraestructura que necesitan, como el muy reiterado y más demorado Anillo Eléctrico Asturiano.

¿Qué significa esto para alguien que no siga habitualmente la política industrial? Significa que el Gobierno quiere preparar de antemano emplazamientos capaces de recibir grandes fábricas si aparecen inversores interesados. Algo bueno si no fuera porque los plazos no encajan con los planes y que las empresas están por verse y por decidirse.

Una gran industria necesita bastante más que encontrar un terreno vacío en un mapa. Necesita que ese suelo admita legalmente uso industrial; carreteras y accesos adecuados; abastecimiento de agua y saneamiento; potencia eléctrica suficiente; telecomunicaciones y, dependiendo de la actividad, infraestructuras logísticas y energéticas específicas.

En determinados proyectos hay además que tramitar durante años cuestiones ambientales, urbanísticas o energéticas. Entra aquí la tozuda lentitud burocrática del Principado. Por eso tiene sentido que una Administración intente disponer previamente de grandes superficies preparadas para no empezar de cero cada vez que aparezca una posible inversión.

Ésa es la expectativa que dibuja el Gobierno: que ningún gran proyecto dispuesto a instalarse en Asturias tenga que marcharse por falta de suelo, energía, infraestructuras o servicios.

Pero ahí precisamente conviene colocar la primera frontera entre expectativa y realidad.

Los 60 millones todavía no son 60 millones invertidos. El programa comienza en 2027 y se extiende hasta 2030, por lo que estamos ante una programación económica para ejercicios futuros con ejecuciones de incierto futuro en el contexto de ausencia de política industrial, no ante 60 millones actualmente transformados en nuevas parcelas industriales.

Tampoco hemos encontrado todavía un desglose que permita saber cuánto corresponderá a adquisición de terrenos, urbanización, accesos, servicios, ayudas o actuaciones concretas. La cifra expresa el volumen previsto del programa, pero no equivale a una colección de obras ya contratadas.

Y los 22 millones de metros cuadrados tampoco son 22 millones de metros cuadrados de parcelas inmediatamente disponibles. En absoluto. La formulación del propio anuncio del Consejero habla de siete bolsas que serán identificadas como «posibles alternativas» para acoger inversiones de gran escala.

Entre identificar una gran superficie y entregar una parcela preparada a una empresa pueden quedar ordenación urbanística, adquisición del terreno cuando sea necesaria, tramitación ambiental, urbanización, electricidad, agua, saneamiento, fibra y accesos.

Y todavía después queda el paso económicamente decisivo: conseguir empresas que quieran utilizar ese suelo.

Supongamos que dentro de varios años las siete bolsas están perfectamente acondicionadas. Eso significaría que Asturias dispone de capacidad para recibir inversiones, pero no que esas inversiones hayan aparecido automáticamente.

Tendrían que llegar empresas interesadas, elegir Asturias frente a otros emplazamientos, presentar proyectos viables, conseguir financiación, adoptar una decisión definitiva de inversión y construir sus instalaciones. La secuencia real sería aproximadamente ésta: localizar suelo, prepararlo, dotarlo de servicios, comercializarlo, captar una empresa, cerrar su inversión, construir la planta y producir.

El anuncio actual se encuentra en los primeros pasos de esa cadena.

Eso no convierte el programa en inexistente ni innecesario. Significa que el resultado industrial que permite imaginar todavía pertenece al futuro.

Clasificación: PROGRAMACIÓN, TRAMITACIÓN y…… VEREMOS. Lo que hay es una decisión política de preparar nuevo suelo industrial y una previsión de 60 millones entre 2027 y 2030. Lo que todavía no hay son esos 60 millones ejecutados, 22 millones de metros cuadrados industrializados y empresas concretas comprometidas para ocuparlos.

El Anillo Eléctrico. Aquí ya hay una pequeña parte en marcha: una obra de 26,5 millones

Para entender la importancia del Anillo Eléctrico Central (AEC) hay que explicar primero qué es. Asturias dispone de una importante concentración industrial en su zona central, pero las nuevas fábricas y la electrificación de las existentes requieren cada vez más electricidad y conexiones capaces de transportar grandes potencias.

Una siderúrgica que sustituya procesos fósiles por eléctricos, una fábrica electrointensiva, instalaciones de hidrógeno o futuros proyectos situados en ZALIA pueden demandar cantidades enormes de energía. El llamado Anillo Eléctrico Central pretende reforzar y mallar la red de transporte de alta tensión en torno al eje Gijón-Avilés-Oviedo para poder atender esos consumos.

El objetivo no consiste únicamente en evitar problemas de suministro. La nueva red pretende proporcionar capacidad eléctrica adicional para la descarbonización de la industria existente y para nuevas implantaciones.

Ese planteamiento está recogido en la planificación eléctrica estatal con horizonte 2030, que incluye expresamente el cierre del anillo central de Asturias para integrar nuevos consumos industriales.

Aquí encontramos por primera vez algo tangible, pero los plazos de obras que completen el AEC no cuadran con los anuncios de instalación de empresas. Si no hay electricidad no habrá empresas. Ténganlo claro.

Red Eléctrica comenzó a finales de julio las obras de la nueva subestación de Cardoso, en Carreño. La compañía prevé invertir 26,5 millones de euros en la subestación y su conexión con la red de transporte.

Red Eléctrica calcula además que las obras de la primera fase, la subestación de Cardoso, durarán aproximadamente 18 meses. Si se cumple ese calendario, Cardoso podría estar terminado aproximadamente a comienzos de 2028.

Hay proyecto, dinero comprometido, contratistas y obras físicas en marcha para una subestación. Tras 20 años de retrasos en las obras de electrificación, una subestación parece casi una burla si se pretende presentar como logro.

Y aparece, además, una precisión institucional. Los 26,5 millones no los invierte el Gobierno del Principado; los invierte Red Eléctrica, filial de Redeia y responsable de la red de transporte eléctrico.

E insistimos con una segunda precisión, la más importante: Cardoso no es todo el Anillo Eléctrico.

El proyecto completo requiere otras infraestructuras y líneas. Entre ellas figuran la subestación de Reboria, las conexiones de 400 y 220 kV hacia ZALIA y la futura subestación denominada La Asturiana, dentro de un conjunto más amplio detallado en la propuesta estatal de desarrollo de la red con horizonte 2030.

Cuando Barbón presentó sus compromisos industriales el 22 de septiembre, señaló que Reboria y las líneas que la conectarán con ZALIA estaban pendientes de pasar a información pública.

El propio Borja Sánchez explicaba pocos días después que debía abordar con el secretario de Estado de Energía los calendarios de ejecución y la potencia adicional asignada a Asturias. Esto obliga a ser prudentes cuando se habla de una fecha para tener terminado el conjunto e invita a concluir: no está todo negociado y el calendario flota aún en el aire.

La referencia documental segura es hoy el horizonte 2030 de la planificación estatal. Puede haber previsiones de culminación anteriores, pero no hemos localizado una fecha contractual cerrada de Red Eléctrica que permita asegurar que todo el Anillo estará funcionando en un año determinado antes de ese horizonte.

Por tanto, decir que «el Anillo Eléctrico está en marcha» es correcto siempre que se explique qué significa. Una parte aún pequeña está ya en construcción y otras continúan en tramitación. Casi en ….veremos.

Y todavía queda una segunda cuestión que suele desaparecer cuando se habla de infraestructuras: el Anillo aumenta la capacidad para recibir industria, pero no fabrica industria.

Y ésta tiene la mala costumbre de instalarse después de que el suministro energético esté asegurado, no antes.

Si las subestaciones y líneas se completan, Asturias dispondrá de mejores condiciones eléctricas para abastecer grandes proyectos. tras 20 años de retraso no está mal, pero todo invita a pensar que el retraso se apoyó en el escaso peso político de los gobiernos asturianos que, sin caer en error alguno, fueron dirigidos por el PSOE

Después deberán existir empresas que decidan realizar efectivamente esos proyectos y utilizar esa nueva capacidad.

Una carretera puede construirse esperando tráfico futuro. Una red eléctrica puede reforzarse esperando nuevas industrias. En ambos casos, la infraestructura puede ser completamente real antes de que lo sea toda la actividad económica que pretende facilitar.

Clasificación: EJECUCIÓN ACTIVA en Cardoso , TRAMITACIÓN en las restantes piezas y VEREMOS respecto de parte de la futura industria. Aquí el Gobierno dispone de más realidad material que en el programa de suelo, pero todavía no de toda la realidad industrial que el Anillo permite imaginar.

La Manzana del Talento: construir el recipiente no garantiza llenarlo de empresas

El nombre puede resultar algo abstracto. La llamada Manzana del Talento y el Emprendimiento Industrial de Avilés consiste en transformar el antiguo centro de Formación Profesional de Valliniello en un espacio dedicado a empresas tecnológicas, innovación y experimentación industrial.

La idea es crear dos tipos de instalaciones complementarias. Por un lado habrá oficinas, espacios de formación, investigación e incubación empresarial. Por otro se construirá una nave tecnológica en la que las empresas puedan probar maquinaria, procesos y tecnologías en condiciones próximas a las de una fábrica.

La actuación es en principio una idea sobre el papel. Según la documentación oficial del Gobierno de Asturias, el proyecto movilizará cerca de diez millones de euros y contará con 6,74 millones de cofinanciación del Fondo de Transición Justa.

La primera fase comprenderá la rehabilitación del antiguo edificio de FP, la demolición de construcciones que no se conservarán y la urbanización exterior. Su presupuesto base asciende a 6.212.173 euros y el plazo de ejecución previsto para las obras es de veinte meses.

El proyecto completo se desarrollará en dos fases y tiene como horizonte finales de 2028.

Todo esto resulta bastante aparentemente concreto. Hay edificio, proyecto técnico, financiación europea y un procedimiento administrativo avanzado.

PERO aquí encontramos un buen ejemplo de cómo una misma palabra puede sugerir más de lo que realmente significa. En julio, el Gobierno tituló que Sekuens «inicia la ejecución» de la Manzana del Talento, mientras en el propio texto explicaba que la Agencia estaba ultimando la licitación de la primera fase.

Es decir, se estaba iniciando la ejecución administrativa y contractual del proyecto, no inaugurando un centro ya construido y lleno de empresas, PORQUE NI ESTÁ CONSTRUIDO NI TIENE EMPRESAS.

Y el anuncio realizado por Borja Sánchez el 5 de octubre tampoco fue la inauguración de la Manzana. Lo anunciado fue la apertura hasta el 9 de noviembre del procedimiento para seleccionar el proyecto que gestionará y dinamizará el futuro centro.

El futuro gestor deberá organizar formación, acompañar iniciativas innovadoras, relacionar a los distintos actores del ecosistema y, sobre todo, atraer empresas al complejo. Entre sus obligaciones aparece garantizar la incubación simultánea de al menos once empresas.

Ese dato resulta especialmente revelador. Si conseguir once empresas forma parte de las obligaciones futuras del gestor, significa que esas once empresas no constituyen hoy un resultado económico ya conseguido.

El Gobierno puede rehabilitar el edificio. Puede construir la nave tecnológica. Puede contratar a un buen gestor y financiar programas de innovación. Pero después alguien tendrá que lograr que empresas reales quieran instalarse allí, desarrollar productos, encontrar clientes, crecer y generar empleo.

Aquí vuelve a aparecer la diferencia entre construir infraestructura y producir resultado económico. Una cosa es construir el recipiente y otra conseguir llenarlo de actividad empresarial.

Clasificación: TRAMITACIÓN AVANZADA, OBJETIVO NO CUMPLIDO AÚN. Lo que existe es emplazamiento, financiación, proyecto técnico y procedimientos administrativos. Lo que todavía falta son las obras concluidas, el gestor operando y las empresas utilizando de forma efectiva las instalaciones.

Será entonces cuando pueda comprobarse si la Manzana del Talento fue una buena inversión pública. Antes de ese momento, el resultado empresarial sigue siendo una expectativa que el proyecto deberá demostrar.

Sunwafe: 670 millones, 2.600 empleos y una decisión que todavía no se ha tomado

El caso de Sunwafe lleva esta distancia entre proyecto y resultado a una escala mucho mayor.

Sunwafe pretende construir en ZALIA una gran fábrica de lingotes y obleas de silicio para la industria fotovoltaica.

Conviene explicar qué significa. Un panel solar no empieza siendo un panel. El silicio de alta pureza se funde para producir grandes lingotes, y esos lingotes se cortan después en láminas extremadamente finas llamadas obleas. Sobre ellas se fabrican posteriormente las células solares que acabarán integradas en los módulos fotovoltaicos.

Sunwafe pretende instalar en Asturias precisamente ese eslabón de la cadena industrial, actualmente muy concentrado en Asia. La propia compañía anuncia como objetivo alcanzar en 2030 2.500 millones de obleas anuales, equivalentes a unos 20 GW de capacidad fotovoltaica, hasta representar aproximadamente la mitad de la demanda europea anual que estima para entonces.

La primera fase del proyecto asciende a unos 670 millones de euros. A pleno rendimiento, Sunwafe habla de hasta 2.600 empleos directos e indirectos.

Aquí tampoco estamos ante una simple ocurrencia. ZALIA ha adjudicado aproximadamente 300.000 metros cuadrados de suelo para el proyecto, existen trabajos de ingeniería y el Gobierno de España ha concedido una ayuda pública cercana a 200 millones de euros.

Pero la diferencia entre todo eso y una fábrica funcionando es todavía enorme. La propia Sunwafe sitúa en febrero de 2027 su decisión final de inversión, prevé comenzar la construcción durante 2027 y establece como objetivo iniciar operaciones comerciales a comienzos de 2029.

Esto significa algo muy sencillo que las grandes cifras pueden hacer olvidar: hoy no hay una fábrica de 670 millones construyéndose en ZALIA.

Tampoco hay 2.600 personas trabajando en ella. Tampoco salen de Asturias 2.500 millones de obleas. Tampoco existe todavía una planta produciendo los anunciados 20 GW equivalentes. Todos esos son resultados previstos si el proyecto consigue completar satisfactoriamente las etapas que aún tiene pendientes.

Asturias Liberal ya examinó las cinco incógnitas críticas del proyecto Sunwafe: energía, financiación pendiente, compradores, capacidad tecnológica e industrial y el precedente de Norwegian Crystals.

La financiación permite comprender especialmente bien dónde nos encontramos. De los 670 millones estimados para la primera fase, 199,995 millones corresponden a ayuda pública concedida, como ya documentó AL.

La diferencia ronda los 470 millones de euros. Esa cantidad tendrá que proceder de capital, deuda, socios u otras fuentes de financiación antes de que pueda hablarse de una inversión totalmente cerrada.

Y la propia Sunwafe reconoce que continúa trabajando en captación de un capital QUE AÚN NO EXISTE y en la consolidación de socios industriales antes de adoptar su decisión final.

Esto no significa que Sunwafe vaya a fracasar. Significa algo mucho más preciso: todavía tiene que demostrar que puede convertirse en la fábrica que hoy describe el proyecto.

El Gobierno asturiano mantiene como referencia febrero de 2027 para la decisión final de inversión. El consejero Alejandro Calvo lo reiteró el 29 de septiembre al explicar que la compañía prevé adoptar esa decisión en febrero y comenzar la ejecución durante 2027. A cuatro meses de esa fecha nada hay ni de socios ni de la inversión decisiva, la privada.

¿Para qué el anuncio?: Sunwafe ofrece por ello uno de los ejemplos más claros del efecto promesa.

El titular contiene 670 millones, 2.600 empleos, una megafábrica, 20 GW y la aspiración de atender hasta la mitad de la demanda europea. Todo eso pertenece legítimamente al proyecto.

Pero la fotografía del presente contiene otra cosa: suelo adjudicado, casi 200 millones de ayuda pública, ingeniería, tramitación, captación de financiación y una decisión final de inversión que todavía no se ha producido.

Las dos fotografías no se contradicen. Simplemente corresponden a momentos diferentes de una misma historia.

Clasificación: PROYECTO INDUSTRIAL EN PREPARACIÓN / DECISIÓN FINAL DE INVERSIÓN PENDIENTE / PRODUCCIÓN Y EMPLEO EN EL «VEREMOS».

El efecto del relato: traer el futuro al presente

Hay por tanto tres planos que la comunicación política coloca juntos y mezclados: lo que ya existe, lo que se está preparando y lo que se espera conseguir.

Al reunirlos todos en un paquete, las cifras en el papel de periódico o en una pantalla digital hacen el resto: 60 millones, 22 millones de metros cuadrados, diez millones para un polo tecnológico, 26,5 millones en Cardoso, 670 millones para Sunwafe, 2.600 empleos y 20 GW.

Todo acaba formando parte visualmente de una misma Asturias industrial que parece materializarse al mismo tiempo. Y NO.

Lo que no debe hacer el lector es confundir ese futuro preparado con un presente ya conseguido, que es el efecto que busca el Consejero de un partido al borde de una urnas que pueden llevarle al precipicio.

Le será bastante más útil: preguntar qué hay hoy y en qué punto exacto se encuentra cada proyecto. Eso es exactamente lo que aquí respondemos.

Cuánto dinero se ha gastado. Qué obra está hecha. Qué expediente está aprobado. Qué empresa ha firmado. Qué financiación está cerrada. Qué inversión se ha vuelto irreversible. Qué trabajadores están contratados. Qué producto está saliendo realmente de una fábrica.

Y después contabilizar el resto donde corresponde. No como mentira, porque en muchos casos hay proyectos y actuaciones perfectamente reales. Tampoco como realidad consumada, porque todavía no lo son.

Y las elecciones generales del 29 de noviembre han llegado precisamente cuando varios de los grandes proyectos que el Gobierno asturiano presenta como su horizonte industrial todavía tienen que recorrer una parte sustancial de esa distancia.

Asturias Liberal

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