Gallardo y la bola: cuando Sánchez «acompaña», aplasta
Hay derrotas electorales y luego está lo de Extremadura: no cayó solo. Vino rodando. Con una bola negra, maciza, con nombre propio: Sánchez.”
La caída de José Vicente de los Mozos y la posible pérdida del control de Tess Defence muestran el desorden interno del proyecto de Indra impulsado desde Moncloa. Asturias Liberal analiza cómo Asturias sigue quedando atrapada entre anuncios industriales, luchas de poder y promesas aún sin consolidar.
Leer másAsturias vive entre anuncios grandilocuentes y una sensación persistente de inmovilismo. En este artículo va una reflexión sentida sobre lo que durante ya tanto tiempo llevamos observando y desvelando al lector. La escenografía política, la fatiga social y la necesidad de construir futuro real más allá del decorado.
Leer másAsturias necesita innovación, sí. Pero también industria real, energía y producción material donde asiente esa tecnología. Este artículo analiza con ironía el contraste entre la épica tecnológica de ciertos relatos y la pérdida de peso de los sectores que realmente sostienen una economía avanzada. Una reflexión sobre simulación, productividad y futuro.
Leer másHay derrotas electorales y luego está lo de Extremadura: no cayó solo. Vino rodando. Con una bola negra, maciza, con nombre propio: Sánchez.”
Una encuesta de GAD3 constata que una parte significativa de la Generación Z siente hoy más presencia de la espiritualidad que hace cinco años.
El principal problema del sistema educativo español no es la falta de recursos ni la carencia de diagnósticos, sino algo más profundo y menos confesable: la renuncia deliberada a la exigencia
Venezuela no amanece, arde.
No por el estruendo de aviones enemigos ni por el silbido de misiles extranjeros, sino por el bombardeo sostenido, cruel y sistemático que Nicolás Maduro ha descargado contra su propio país.
La Unión Europea confundió superioridad moral con poder efectivo. Y en ese intervalo, China convirtió la transición energética en una palanca de dominio industrial. Un negocio ruinoso para Europa que enriquece a un sector de nuestras élites.
Mientras Indra anuncia alianzas tecnológicas de futuro, su gran apuesta industrial en tierra firme —El Tallerón y el 8×8— permanece bloqueada. Y en defensa, sin acero no hay soberanía.
Una figura casi monacal, ajena al barro de la política doméstica, dedicada a la noble tarea de tender puentes donde otros levantan muros. Ese es el relato. El problema es que, cuando uno se asoma por debajo del puente, lo que aparecen no son aguas limpias
La derrota inminente del que ha perdido el favor de los dioses y de los hombres
No por privilegio, sino por ciudadanía. La Iglesia católica no es una reliquia decorativa del pasado,
sino una institución viva, con pensamiento, memoria y juicio
Después de repasar fotos sepia y vídeos en HD, llegamos a la conclusión incómoda pero liberadora: en el fútbol ha cambiado casi todo… salvo el fútbol porque… hay cosas que NO han cambiado. Ni cambiarán.
Duro Felguera ya no está ante un problema clásico de balances, sino ante algo más incómodo: la desaparición progresiva del marco político-institucional que hacía posible cualquier solución razonable.
Cuando el agresor es el propio Estado —convertido en conglomerado criminal—, la sociedad pierde toda vía interna de defensa y adquiere el derecho legítimo a buscar ayuda externa. No es una opción política: es un derecho humano básico.
Miriam, Miriam, permite que te llame así por tu juvenil palmito y por tu estilo tan desenfadado.
Sin duda eres una mujer inteligente y además de diputada en el Congreso español eres portavoz de Junts
Las palabras de Adrián Barbón encajan en ese patrón con precisión quirúrgica. Mucha épica. Pero extrañamente huérfano de medidas concretas.
El Club LA NUEVA ESPAÑA se quedó pequeño, pero no por fervor ciudadano ni por hambre de ideas, sino por algo más revelador: el poder había decidido mirarse a sí mismo, es decir, no a Asturias sino a sus propios intereses.
Según un estudio de la empresa RANDSTAD, un 32% de los trabajadores reconoce haber dejado su trabajo en menos de un año por decisión propia. Por segmentos de edad, la cifra alcanza un 41% si nos circunscribimos únicamente a la Generación Z (18 a 28 años).
