Asturias Liberal > Asturias > Barbón: 103 anuncios no son un proyecto

Adrián Barbón terminó el último Debate de Orientación Política con un número encima de la mesa: 103.

Ciento tres anuncios y medidas en dos días. Después vino la comparación. El Gobierno, dijo, había ido al debate «con todo» mientras la derecha pedía alternancia sin ofrecer alternativa, demasiada táctica y poca estrategia. La cifra funcionaba además como propaganda: frente a las generalidades de los adversarios, 103 cosas concretas. Así lo recogió La Voz de Asturias.

Es una escena repetida una y otra vez por quien nada tiene que ofrecer a Asturias salvo la que se da a sí mismo: salir del paso de un debate y seguir ocultando su no proyecto con un listado de medidas deslavazadas sin una cohesión ni estructura,

Cuando el presidente termina de hablar, solamente quedan titulares, cifras y carpetas. El número 103 empieza a circular por periódicos, radios y redes. Parece incluso poseer una cierta cualidad física: ciento tres pesa físicamente

Sí, Barbón, 103 pesan más que ochenta y muchísimo más que cero. Pero está más cerca del cero en algo fundamental: no hay proyecto. La suma de sus propuestas no demuestran la existencia de un planteamiento de futuro.

Su problema aparece cuando dejamos de contar, porque un inventario puede ser muy largo y seguir sin decirnos qué es prioritario, cuánto costará, qué depende de quién, cuándo deberá estar hecho y mediante qué indicador podremos saber si funcionó.

Este es el verdadero asunto el asunto pues no se discute que Barbón es capaz de rellenar papeles, de anunciar mucho y prometer más. Es algo que hace bien pues para eso ha entrenado consistentemente durante años.

La pregunta que hacemos y que muchos asturianos mínimamente avispados se hacen es otra:

¿103 anuncios constituyen un proyecto de gobierno?

Para comprobarlo en AL preferimos ir al territorio donde la realidad deja marcas particularmente difíciles de disimular: la industria.

Porque una fábrica posee una grosería extraordinaria: o fabrica o no fabrica.

La gran ventaja: la motorización normativa, El turbo del BOPA

Barbón no comparece ante Asturias con las mismas herramientas que Queipo o Vox y, aunque no gobierna, está en el Gobierno y desde él dispone de algo que podríamos llamar motorización normativa.

Como complemento a ella, dispone también de la ralentización ejecutiva. Todo un logro de alguien que no está desde ayer en el Gobierno, pero que se presenta cada día como un recién llegado prometiendo en cada comparecencia lo mismo que al año anterior y el anterior del anterior, así hasta 2018.

Un Gobierno puede presupuestar, subvencionar, comprar, aprobar convenios, iniciar expedientes, conceder suelo, declarar proyectos estratégicos, movilizar empresas públicas, tramitar un PIER y escribir documentos en los despachos aunque sin bajar a la realidad. El Gobierno puede poner en movimiento una Administración entera para este llenado de planes y con vació ejecutivo.. Eso es para Barbón, hacer política..

Porque si una oposición afirma que construirá una fábrica, Barbón le pregunta cómo piensa hacerlo y eso es correcto, pero si un ciudadano que haya asistido al debate le preguntara exactamente el mismo cómo, su vació político y conceptual es el mismo que el de la oposición. Y con muchos más medios para hacerlo que ésta. Su delito es, por eso, mucho más grave.

Cuando quien lo afirma gobierna desde hace años, podemos hacerle una pregunta bastante menos filosófica:

¿dónde está?

El propio Barbón reconoció después del Debate que la mayoría de sus 103 medidas requerirán los Presupuestos de 2027. Es perfectamente legítimo. Pero introduce ya la primera diferencia entre medida anunciada y medida ejecutable. Europa Press recogió esa explicación.

Un anuncio puede convertirse en presupuesto.

Un presupuesto puede convertirse en expediente.

Más, dado que la cita electoral se celebrará en mayo, la capacidad de Barbón de prometer y no hacer tiene un aliciente más para él.

El sello administrativo no suelda acero

Podemos resumir el recorrido así:

●La fase Barbón es: anuncio → expediente. Fin.

●Las fases de cumplimiento eficaz son: → financiación → contratación → obra → actividad → resultado.

Buena parte de la comunicación política del Presidente consiste precisamente en quedarse en su primera fase.

La Administración asturiana y la española poseen una formidable capacidad documental. Lo que todavía no han inventado es el sello ejecutivo capaz de llegar al momento en que dos chapas de acero quedan por fin soldadas.

Veamos algunos ejemplos.

Salas: 1.226 millones buscando todavía varias piezas

En agosto el Gobierno anunció que había «logrado atraer» una inversión de 1.226 millones de euros para desarrollar Digital Valley Asturias en Salas: diez módulos, 120 MW informáticos, ejecución por fases hasta 2030 y más de 1.300 empleos anuales entre directos, indirectos e inducidos. En septiembre el promotor formalizó la solicitud para obtener la consideración de Proyecto de Interés Estratégico Regional. El propio Principado presentó así el proyecto.

Eso existe.

Hay emplazamiento.

Hay promotor que, en este caso, es un vendedor de una idea sin empresas de ingeniería y desarrollo del proyecto que lo lleven a cabo. Hay también diseño general, muy general y hay un trámite presentado, el PIER, y no por la consejería.

Asturias Liberal hizo después algo objetivamente poco espectacular, aunque en la Asturias de la siesta, sí que lo es: preguntar por lo que faltaba.

Comparó Salas con otros desarrollos en Zamora y Picassent y encontró diferencias relevantes. Todavía no estaban identificados públicamente el inversor que aportaría el grueso de los 1.226 millones, el operador final, el hiperescalar o cliente, la constructora y la estructura energética capaz de alimentar un campus de semejante tamaño. AL desarrolló aquí la comparación entre Salas, Zamora y Picassent.

Nada de eso prueba que Digital Valley vaya a fracasar, pero sí apunta a una alta probabilidad de fiasco, porque no se puede convertir un proyecto de 1.226 millones en 1.226 millones ya atraídos.

Existe un abismo entre ambas afirmaciones y ese abismo se llama realidad.

El futuro offshore que lleva esperando un cuarto de siglo

Vayamos al mar. O, mejor dicho, a sus orillas.

En El Musel, Zima Equity Investments trabaja con Dajin Heavy Industry en una planta destinada a fabricar cimentaciones para eólica marina. El proyecto procede de la concesión obtenida por Zima y ha evolucionado hasta una alianza con uno de los grandes fabricantes chinos del sector. Europa Press informó del acuerdo Zima-Dajin.

En Avilés, Windar desarrolla en los antiguos terrenos de Alcoa una instalación para fabricar monopiles XXL y otros grandes componentes offshore. El Gobierno ha incluido ambos desarrollos entre los grandes proyectos verdes beneficiados por fondos públicos: 17,2 millones para el proyecto de Dea Astúrica-Zima sobre 86 millones subvencionables y 27,1 millones para Windar-Dacero sobre 140 millones. El Principado detalló las ayudas y proyectos.

¿Magnífico? No tanto. El problema es el calendario histórico.

Asturias Liberal ya reconstruyó esa historia en febrero: Asturias había identificado la oportunidad industrial de la eólica marina desde finales de los años noventa y primeros años dos mil. Había tejido metalúrgico, puertos, conocimiento industrial e incluso proyectos empresariales. Después llegaron tramitaciones, suelos que no estuvieron disponibles cuando hacían falta y oportunidades que terminaron materializándose fuera. AL lo analizó en “Zima-Dajin y la eólica marina: Asturias llega tarde a lo que vio antes que nadie”.

Ambos llegan más de veinticinco años después de que aquella oportunidad industrial comenzara a estar delante de nuestras narices.

Windar lleva años trabajando internacionalmente en offshore y abrió su primer proyecto en el sector en 2011. La propia compañía recoge su trayectoria industrial.

La causa de tamaño retraso pertenece a la (in)capacidad regional para convertir una ventaja detectada a tiempo en una posición industrial consolidada antes de que los demás hagan lo mismo.

Barbón dijo este verano que en la competición global «no suele haber convocatoria de repesca». Así lo recogió el Principado en una jornada sobre eólica offshore. Pues así es, Presidente. Lo demuestran sus constantes incumplimientos que ya no permiten repesca. las oportunidades perdidas e irrepescables desde hace décadas de gobiernos del PSOE

Quizá por eso convenga mirar el reloj.

Indra: el campeón nacional que todavía aprende dónde se aprietan los tornillos

Y llegamos a El Tallerón.

Aquí la escena resulta especialmente ilustrativa.

El Estado ha situado a Indra en el centro de su estrategia para construir un gran actor nacional en defensa terrestre. La compañía compró El Tallerón en junio de 2025 por 3,6 millones e incorporó inicialmente a 156 trabajadores de Duro Felguera. La operación fue anunciada en junio de 2025.

El proyecto fue presentado con dimensiones considerables.

Asturias iba a convertirse en uno de los grandes centros industriales españoles de vehículos militares. El Tallerón debía ser referencia europea de blindados y carros de combate. En julio de 2026 el propio Principado afirmaba que Indra había invertido allí cerca de 70 millones y creado 200 empleos.

Hay, esa es la verdad, personas nominalmente trabajando y realmente esperando a que se les asigne carga de trabajo para lo cual sí hay salarios.

Hay formación aunque ésta no tenga que ver con el objetivo declarado de Indra de montar blindados.

Ahora miremos la puerta de la fábrica.

En julio de 2026 todavía no había salido de El Tallerón ningún blindado fabricado allí, según una información que describía detalladamente la transformación de las instalaciones. La Voz de Asturias describió el estado del proyecto.

El primer VCR 8×8 Dragón que llegó a la planta, a finales de 2025, vino ya acabado desde Trubia. Su función era comprobar accesos, maniobrabilidad y preparar futuras operaciones de montaje.

Y el pasado 10 de septiembre ocurrió algo extraordinariamente gráfico.

La unidad número 100 del VCR 8×8 Dragón salió de Trubia y se aparcó en el Tallerón, pero ensamblado en Gijón, sino en Trubia, fabricados y montados por el consorcio Tess Defence.

Así que podemos colocar dos fotografías juntas.

En una tenemos al futuro gran polo industrial de Indra, con unos 200 empleados que no se ocultan cuando hablan de sus muchas horas de ocio, decenas de millones invertidos y más de un año de una preparación no adecuada.

En la otra, el blindado número 100 saliendo de la fábrica que ya sabía fabricarlos.

Sin comentarios.

Asturias Liberal lleva meses siguiendo esta diferencia entre tener una nave, acondicionarla, formar personal, recibir un vehículo y producir vehículos. Lo hemos contado desde enero, pasando por los retrasos de primavera, hasta las últimas operaciones sobre Barros. AL lo analizó ya en enero en “Anatomía del relato industrial de Indra en El Tallerón”.

Dicho de manera menos técnica: durante mucho tiempo se han estado pagando sueldos para preparar una fábrica que todavía no había fabricado un blindado, mientras los blindados seguían saliendo de Trubia.

Ahora el Principado quiere añadir una segunda planta de Indra en Asturias en Barros.

Aquí la Administración vuelve a adelantarse. Esta vez mucho y, según fuentes cercanas al proyecto. demasiado: Barbón se vino arriba para anunciarlo con premura.

La Sociedad Regional de Promoción ha enviado a Duro Felguera una oferta no vinculante próxima a 10,7 millones de euros para comprar las instalaciones y arrendárselas posteriormente a Indra durante veinte años. Mientras tanto seguían sin conocerse públicamente algunos elementos esenciales: contrato de arrendamiento firmado, calendario industrial detallado y definición completa de los productos que allí se fabricarían. AL analizó esa asimetría en “Indra ya tiene un plan para Cataluña. Barros, ¿para cuándo?”.

La motorización normativa y publicitaria funcionan. La ejecución y los cumplimientos, no.

Sunwafe: 200 millones antes de la decisión

Después apareció Sunwafe.

Una enorme planta para fabricar lingotes y obleas fotovoltaicas en ZALIA.

Su primera fase presenta 670 millones de inversión subvencionable y una ayuda pública concedida de 199,995 millones de euros. Hay además 300.000 metros cuadrados de suelo reservados y una aspiración industrial notable: 2.500 millones de obleas al año, equivalentes a unos 20 GW de capacidad. La ayuda figura en la resolución del IDAE.

De nuevo estamos hablando de una ocurrencia escrita en la servilleta de los planes.

Sí que hay elementos reales: los aportados por la empresa en principio.

Pero existe una fecha que ayuda bastante a ordenar el entusiasmo.

Febrero de 2027.

Es cuando la propia Sunwafe prevé adoptar su decisión final de inversión. Una empresa cuyos creadores han abandonado un proyecto similar en Noruega por falta de socios financieros.

La construcción empezaría después, durante 2027, y la actividad comercial se situaría a comienzos de 2029. Entretanto la compañía continúa captando capital y consolidando socios industriales. La propia Sunwafe ha publicado ese calendario.

Asturias Liberal examinó hace unos días las cinco incógnitas que todavía acompañan el proyecto: energía, financiación restante, mercado, capacidad de ejecución y precedente industrial. AL las desarrolló aquí.

Sunwafe puede convertirse en una excelente inversión para Asturias.

Pero sigue siendo septiembre de 2026 y la fábrica todavía pertenece al futuro.

No hacía falta inaugurarla mentalmente antes de que sus propios inversores hayan tomado la decisión definitiva de construirla, per Barbón es así y quería lucirse en el debate celebrado en la Junta. Estrella por un día.

Vesuvius y Exiom: el pasado también debería comparecer

Los grandes anuncios poseen una ventaja comunicativa.

Siempre miran hacia delante, lugar éste donde aún nada hay y no habrá si no se actúa seriamente hoy.

La hemeroteca, en cambio, tiene la mala educación de mirar hacia atrás. Haciéndolo así podemos ver cuántos futuros no cumplidos han quedado en nuestro registro.

En 2023 se presentó la llegada de Exiom e Iberdrola a las antiguas instalaciones de Vesuvius, en Langreo. Se anunció una fábrica fotovoltaica que recuperaría actividad industrial en unas instalaciones golpeadas por el cierre anterior.

El Instituto para la Transición Justa concedió al proyecto 1.234.411,50 euros, ligados a más de 8,2 millones de inversión subvencionable y 60 empleos comprometidos. La resolución de concesión recoge esos datos.

En agosto de 2026, cuando AL reconstruyó toda la cronología, todavía no constaban públicamente producción comercial ni el cumplimiento final de los principales hitos industriales anunciados. Asturias Liberal repasó la historia completa de Vesuvius a Exiom.

Esto importa por una razón.

Un programa industrial no debería contener únicamente proyectos nuevos.

También debería contener la auditoría de los anteriores.

●Qué se prometió.

●Qué dinero público se puso.

●Qué ocurrió.

●Qué aprendimos.

●Y qué cambiaremos en el siguiente.

Sin ese mecanismo, cada nuevo anuncio nace huérfano de antecedentes.

La Meca del Cine

Y entonces llegamos a La Vega, la antigua fábrica de armas de Oviedo.

Un lugar donde durante generaciones la palabra «producción» tenía un significado bastante tangible.

En junio, Barbón presentó allí La Fávrica, la estrategia con la que el Principado quiere convertir Asturias en un polo de referencia de la industria audiovisual. Hay ocho millones del Fondo de Transición Justa, un futuro instrumento Asturias Media Capital y una escuela destinada a formar profesionales. El Gobierno presentó oficialmente La Fávrica en junio.

En Asturias Liberal la llamamos la Meca del Cine.

Además, el convenio de La Vega establece que el Principado adquirirá al Ministerio de Defensa el antiguo Taller M-3 de Cañones, por un precio situado entre cuatro y cuatro millones y medio de euros, para rehabilitarlo y destinarlo a usos públicos, productivos y de interés general. El convenio figura publicado en el BOE.

La metáfora se escribe prácticamente sola.

Estamos preparando con un considerable gasto público la antigua fábrica de cañones para que participe en una película, mas por ahora solo hay una película de ciencia ficción.

Porque una cosa es apoyar rodajes, ofrecer instrumentos financieros, formar profesionales y atraer productoras.

Otra es construir un polo audiovisual estable, con empresas instaladas, producción recurrente, empleo sostenido, propiedad intelectual generada aquí, financiación privada y actividad que sobreviva a la presentación institucional.

AL ya utilizó esta comparación en junio en La Fávrica: el último decorado del reino de las promesas. No porque el audiovisual carezca de futuro, sino porque la secuencia empieza a resultarnos conocida: nuevo sector, gran presentación, dinero público, expectativas y la palabra “polo” entrando en escena antes que la industria.

●Luces.

●Cámara.

●Evaluación.

●Ojalá también acción.

Entonces, ¿qué falta?

Llegamos de nuevo al número 103.

El problema no consiste en que sean demasiados anuncios ni tampoco en que sean pocos.

El problema consiste en que una lista no construye por sí misma una arquitectura de gobierno.

Para eso faltan varias cosas.

●Primero, prioridades.

Si todo es estratégico, nada termina siéndolo. Un Gobierno debería poder explicar cuáles son los cinco, diez o quince objetivos por los que desea ser evaluado al final de la legislatura.

●Segundo, secuencia.

Qué debe suceder antes para que pueda suceder lo siguiente.

En Salas, por ejemplo, la energía no es un detalle situado al final del expediente. En Sunwafe tampoco.

●Tercero, financiación cerrada. No inversión prevista. No inversión inducida. No impacto económico potencial.

Sino dinero comprometido, quién lo pone y bajo qué condiciones.

●, dependencias.

Qué controla el Principado y qué depende de REE, del Estado, de Europa, de inversores privados, de contratos militares, de clientes o de decisiones empresariales todavía no adoptadas.

●Quinto, hitos verificables. Fecha de inicio. Fecha de obra. Fecha de primera producción. Empleo efectivo. Producción anual. Contratos. Exportaciones.

●Sexto, plan de contingencia.

Qué hace el Gobierno cuando algo no ocurre.

Esa pregunta casi nunca aparece en las presentaciones y es una de las más importantes.

●Y finalmente, resultado. No cuántos expedientes abrimos. No cuántos millones suman las inversiones anunciadas. No cuántos empleos producirían todos los proyectos si todos llegaran a completarse exactamente como fueron presentados.

Resultado.

De la tribuna a la puerta de la fábrica

Imaginemos por un instante a alguien que no haya seguido el Debate de Orientación Política. No sabe que fueron 103. No sabe que primero hubo 71 y después otros 32. No conoce el concepto de PIER, ni falta que le hace.

Vive cerca de El Tallerón. O de Barros. O de Vesuvius. O de los terrenos de Alcoa. O en Salas.

Ese ciudadano posee un sistema de evaluación brutalmente sencillo.

Pero puede mirar la puerta y ver: ¿Entra gente a trabajar? ¿Sale producto? ¿Hay clientes? ¿La fábrica continúa abierta cinco años después?

La motorización normativa puede hacer muchísimo antes de llegar a ese momento. Pero si el muy depurado por deslavazado estilo Barbón se queda en eso porque cree falsamente que le dará rédito electoral no le acompaña lo que sigue, lo que debe seguir, nada se habrá hecho.

Y ahí reside quizá la diferencia más importante entre gobernar mediante anuncios y gobernar mediante un programa verificable. Lo primero es estar, lo segundo, hacer.

Barbón tendría razón en exigir a la oposición que explique qué haría siempre y cuando él, que dirige un gobierno, hiciera lo mismo pues dirigiendo una administración puede hacerlo. La oposición, hoy, por hoy, no.

Asturias Liberal
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