José Manuel López firma una alegoría brillante, irónica y eficaz sobre Ceuta: convierte la frontera en el portal de una comunidad para mostrar, sin discursos, qué ocurre cuando falla el control de acceso. Humor, claridad y sentido común para plantear la pregunta decisiva: quién se hace cargo de la puerta.
España pudo bloquear el acuerdo sobre Gibraltar. No lo hizo. Quince días después, Ceuta sufrió una entrada masiva y Marruecos volvió a hablar de “Ceuta ocupada”. Gibraltar no es precedente jurídico para Rabat, pero sí puede serlo estratégico. Y los errores estratégicos también empiezan con decisiones cómodas.
Ceuta no necesita más gestos tardíos ni diplomacia arrodillada. Este análisis enfrenta la coherencia de Aznar en Perejil con la fragilidad del Gobierno Sánchez y una oposición que llega después de los hechos. Una advertencia a ambos: la soberanía no se declama cuando la crisis ya ha estallado, sino siempre antes.
Robles proclama que Ceuta y Melilla son «españolísimas», pero los territorios no se defienden con adjetivos. Mientras España deteriora alianzas decisivas, Marruecos amplía su influencia en Washington, Israel, Europa y África. El Derecho respalda la soberanía española; sin poder, diplomacia y disuasión, esa razón le resulta fácil de derribar a Marruecos.